Nada Personal
«Como te ves, me vi, y como me ves, te verás…»
—Frase tradicional mexicana
La Catrina fue al mercado,
por cemitas y un buen mole,
bailó con todos los marchantes,
¡y se fue feliz con su atole! 💀🌼
Esta calaverita literaria está incompleta. Conversemos un poco sobre estos días y, al final, la terminaremos…
El Día de Muertos es especial, no porque las almas realmente regresen a la Tierra, sino por la esperanza de que eso suceda.
Esa misma esperanza mantiene a las madres buscadoras entrando en terrenos donde las autoridades no se atreven a llegar; es la misma que impulsa a los niños en los cruceros a hacer piruetas en busca de una moneda y la que lleva a los animales en situación de calle a buscar alimento.
Los mexicanos no olvidamos a los nuestros, aunque los gobiernos sí los olviden.
Por eso, en nuestras ofrendas están nuestros hijos, hermanos, padres y hasta nuestras mascotas.
Si algo nos enseñaron estas fechas es que la muerte nos iguala, pero la vida no.
Y es que, aunque todos partimos de la unión de dos células (espermatozoide y óvulo), la realidad es que, desde nuestra información genética, existen diferencias que influyen en la manera en que viviremos. Características como el color de piel, la estatura, el tipo de voz y la predisposición a ciertas enfermedades o malformaciones son parte de ello. Si a esto sumamos el acceso a los servicios de salud de la madre y las condiciones en las que nacemos, tenemos una auténtica ruleta de posibilidades que influirá en el rumbo de nuestras vidas.
Lo único que todos tenemos en común con certeza es que nacimos y vamos a morir. No sabemos el momento ni el lugar, pero sí podemos tener la esperanza de que algún día nuestros seres queridos coloquen una fotografía nuestra en su ofrenda.
Volvamos al presente: hoy que estás vivo, ¿qué legado quieres dejar?
Y es que cada quien construirá su legado a su manera y de acuerdo con su contexto, porque ningún destino está esculpido de la misma forma.
Legados buenos y malos abundan, pero tú decides qué será aquello por lo que te recordarán y que algún día estará representado en tu ofrenda.
Hoy las almas regresan a su hogar eterno, pero nosotros nos quedamos con los problemas de siempre: falta de oportunidades laborales, escasez de recursos naturales, inseguridad, climas extremos, entre muchos otros.
Una persona no puede resolverlo todo, pero su legado puede consistir en aportar soluciones a algunos de esos problemas y hacer más llevadera esta experiencia mortal.
Hoy nuestros familiares y amigos se despiden de nuestro hogar. Esperemos que tengan un buen viaje y que, aunque sea un vaso con agua, les hayamos ofrecido. Pronto los alcanzaremos y podremos abrazarlos. Mientras tanto, el próximo año volveremos a recibirlos.
Permíteles encontrarte más feliz, con más metas cumplidas. Que tu legado siga construyéndose y que vean lo grande que puedes llegar a ser.
Ahora es momento de terminar nuestra calaverita literaria…
La Catrina fue al mercado,
por cemitas y un buen mole,
bailó con todos los marchantes,
¡y se fue feliz con su atole!
A su casa se marchó cantando,
prometiendo volver con alegría:
«¡Guárdenme mole y cemitas,
que aquí regreso en un año todavía!».
¡Feliz temporada de Día de Muertos, en este lado de la existencia y en el otro también!
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