¿Te afectará?
La caída en 2.3 por ciento de la actividad económica de Puebla en el segundo trimestre requiere una respuesta gubernamental y de los sectores productivos.
Es la segunda entidad con mayor contracción trimestral, de acuerdo con el Indicador de la Actividad Económica Estatal (Itaee) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La industria y la construcción presentaron el mayor retroceso, con una caída anual de 6.3 por ciento durante el segundo trimestre de 2026.
Este resultado contrastó con el crecimiento registrado en otros estados como Hidalgo, que avanzó 19.1 por ciento; Colima, con 10.7 por ciento, y Veracruz, con 9.3 por ciento.
Las actividades primarias relacionadas con la actividad agropecuaria también registraron una disminución anual de 4.3 por ciento.
Puebla contribuyó negativamente a la variación nacional de este sector, con una incidencia de menos 0.19 puntos.
Ante estos resultados adversos al crecimiento económico, la sociedad poblana requiere de respuestas por parte de las autoridades con una política económica que incorpore las aportaciones de los sectores productivos, y de los expertos de las universidades.
Respuestas como las vertidas por el secretario de Desarrollo Económico y Trabajo respecto a la contracción de la economía son evadir una realidad y responsabilidad de la ausencia de una política económica para el estado, sin rumbo.
Víctor Gabriel Chedraui atribuyó la caída de la economía poblana a la “incertidumbre laboral” por la revisión salarial y contractual en la planta armadora Volkswagen.
Según el funcionario público, influyeron en la contracción económica los aranceles aplicados por el gobierno de EU a la industria automotriz, y el “comportamiento” de las exportaciones.
Entonces -es pregunta- ¿la caída de la actividad agropecuaria estatal también obedeció a la “incertidumbre laboral” en la planta armadora VW?
Evidentemente que la explicación del funcionario público es una manera de evadir una realidad y responsabilidad del sector público.
No hay a la fecha un gabinete económico estatal que incorpore a los sectores productivos y a las universidades a convenir una agenda económica que le permita al estado retomar el dinamismo del crecimiento de las actividades productivas.
No es sano para el desarrollo económico del estado que siga creciendo la economía informal, que supera el 72 por ciento -con el consecuente empleo informal- que daña el empleo formal.
La economía informal perjudica las finanzas públicas al no aumentar la base gravable y afectar el gasto para atender exigencias de infraestructura en las ciudades y regiones rurales.
Siempre ha sido el reto de los gobiernos estatales en turno romper con la dependencia de la economía regional a la industria automotriz con la cadena productiva de las fábricas de autos VW y Audi con el sector de autopartes, porque nunca han diseñado un plan alterno.
El sector privado y las universidades han formulado distintas propuestas alternas para romper con la dependencia de la economía al sector automotriz.
Empero, lejos de atenderlos, los gobiernos favorecen el crecimiento de la economía informal, y todavía lo presumen: 60 millones de empleos -en el informe presidencial-, con el 55 por ciento en la informalidad.
Un gabinete económico y una mesa de diálogo con los sectores productivos y las universidades les harían bien a los gobiernos para impulsar el crecimiento de la economía poblana.