Cohesión Social
El segundo informe de gobierno de la mandataria federal Claudia Sheinbaum sigue dando de que hablar.
Y es que no se trata de las mentiras, o bueno, verdades a modo que dijo en su discurso…
Que si hubo crecimiento económico
Que si hubo inversión extranjera
Que si el sistema de salud es optimo y eficiente
Que si ya mueren menos personas…aunque desaparezcan más…
Poco más allá de esto, hubo algo más que evidente: No hubo el mismo entusiasmo ni fuerza como antes.
Hagamos un poco de memoria querido lector, en Mayo de este año hubo un evento en el Monumento a la Revolución, la denominada “Defensa de la soberanía”. Y fiel al estilo de su antecesor Andrés Manuel López Obrador, se vieron dos puntos que caracterizan estos eventos:
-El discurso: dedicado a opositores, enemigos, a todos aquellos que piensen diferente a los intereses del partido oficialista.
-Un baño de pueblo: que mejor que dar un discurso así delante de cientos de acarreados…digo, asistentes voluntarios que juntos pagaron sus autobuses para solo ir a escuchar y gritar que apoyan a MORENA.
Teniendo en cuenta que todo México quiere al oficialismo, entonces ¿por que no hacer el segundo informe de gobierno de la misma forma?
Meses atrás dio su discurso ante más de 130 mil asistentes.
Ahora fue un discurso con la voz muy neutra, ante 300 personas y sobre todo, a puerta cerrada.
EL CANSANCIO:
Poco más allá de las criticas que se llevó sus “números”, hubo algo que llamó más la atención: el cansancio de la presidenta.
Y no es para menos, en apenas dos años su aceptación ha bajado. La popularidad sube, pero la aceptación baja, la crítica sube, el apoyo cada vez es menor.
No olvidemos que “aceptación” no es lo mismo que “popularidad”.
Nuestra presidenta es una mujer sumamente popular.
Pero cada vez es menos aceptada.
Escándalo tras escándalo dejan en claro que aún cuando ella porte la banda presidencial, las ordenes se dan desde Palenque.
Situación que se vio más que corroborada con el regreso sin aviso y fugaz de Rocha Moya a la gobernatura de Sinaloa. Y es que fue evidente el enojo de la mandataria ante esta determinación sin consultarla, y entonces ella, el Comité de MORENA y los Gobernadores de la cuarta transformación hicieran un llamado Rocha Moya para que pidiera licencia. Si bien ganó esta partida, pues Rocha Moya pidió licencia de forma indefinida.
No pasó lo mismo con Enrique Inzunza, pues el senador se negó a dejar su cargo, claramente aferrándose al fuero constitucional que le otorga su escaño. Pero para cuidar las apariencias “renunció” a la bancada de MORENA (aunque votara a favor de su cuna). Esto le han cuestionado a la presidenta, quien de forma molesta contesta tajantemente que cada quien es responsable de sus acciones.
Pareciera evidente que la postura de ambos personajes políticos fue a consecuencia de las indicaciones directas que les dieron desde palenque.
Aunado a lo anterior, los oídos sordos que hacen sus “compañeros” y “subordinados” en sus constantes llamados a la austeridad y al “no derroche”, es una de las tantas piedras con las que constantemente tropieza la presidenta.
Eso ya no es un accidente, como se justificaron en marzo del 2025, cuando Ricardo Monreal, Adán Augusto, Andy López Beltrán, María Luisa Alcalde y compañía posaban para una foto y casualmente “ignoraron” a la primera mujer presidente de México.
“NO HAY FRACTURAS”
Como si quisiera tapar el sol con un dedo, la mandataria tuvo que recalcar que en el movimiento de la cuarta transformación no hay fracturas.
Con 300 asistentes en el segundo informe, hubo ausencias que demuestran que las fisuras dentro de MORENA son evidentes y es que personajes como Adán Augusto López, Andy López Beltrán, Gerardo Fernández Noroña, brillaron por su ausencia.
Si bien han sido personajes sumamente incomodos en este gobierno, son personajes que han demostrado que tienen línea directa con el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
El senador que trabajó con el líder del Cartel de la Barredora y quien se sabe es como un “hermano” de AMLO.
El junior al que apenas le quitaron la visa y le pidió a Donald Trump que despidiera a su propia gente. Ser el hijo de AMLO no es algo fácil.
Y el otro senador que apenas hizo berrinche porque no lo dejaron repetir la presidencia del senado de la república. Un amigo y compañero de años de AMLO.
Y claro que llama la atención que sus “compañeros de movimiento” no estuvieran presentes en su informe de gobierno. Ya no es que desobedezcan a la presidenta de la república, sino ahora, simplemente deciden dejar la silla vacía.
Aún no llega a la mitad de su sexenio y la presidenta ya se ve agotada y fastidiada.
El segundo piso de la cuarta transformación tiene fisuras cada vez más profundas, y en miras a las “intermedias del 2027”, es muy probable que ahora si veamos las fracturas.
Hay que estarles siguiendo la pista.