En-Clave Ciudadana
La inconformidad por el aumento salarial del 2.9 por ciento a los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) destapó la caja de pandora del sistema de seguridad social del país.
Hizo su aparición la precarización laboral, la pérdida del poder adquisitivo, la falta de medicamentos e insumos en clínicas y hospitales, la insuficiencia de recursos financieros para el IMSS-Bienestar, la falta de fondos para jubilaciones IMSS y las del régimen del 73.
La crisis del fenómeno de las jubilaciones y pensiones se extendió a los trabajadores de las universidades públicas que dependen del presupuesto federal, lo que ha obligado a emprender reformas en los sistemas de jubilaciones.
A esta problemática se sumó el decretazo del gobierno de la república para prácticamente eliminar la modalidad 40 de las aportaciones voluntarias en las jubilaciones del Seguro Social.
De acuerdo con los expertos en la materia, la población asegurada al IMSS envejeció al doble en los últimos 30 años, tres décadas sin que el sistema de jubilaciones y pensiones de la seguridad social se haya reformado.
El tiempo alcanzó al sistema de jubilaciones y pensiones, y existen datos muy precisos de estar al punto del colapso financiero sin aportaciones que lo hagan viable.
Si en España la crisis social se generó por el encarecimiento de las rentas de casas y departamentos, principalmente en Madrid, en México es la crisis de la seguridad social con el eventual colapso financiero del sistema de jubilaciones y pensiones a cargo del Estado.
Una de las cargas financieras del IMSS son las jubilaciones con el régimen de la Ley de Seguro Social de 1973 a la población asegurada.
Esta Ley del 73 se aplica a los trabajadores que comenzaron a cotizar ante el IMSS antes del 1 de julio de 1997; en ese años se reformó el esquema de jubilaciones IMSS para crear al Sistema de Ahorro para el Retiro, con las cuentas individuales de las Afores.
Pero el rezago de los pasivos labores están relacionadas a las pensiones por jubilación de la Ley 73 que garantiza una pensión vitalicia pagada por el Estado, con base a las cotizaciones obrero-patronales de la seguridad social.
La situación financiera del IMSS, debido al volumen del pago de las pensiones de la población asegurada, requiere con urgencia un estudio actuarial transparente.
Las cifras determinarán los riesgos del colapso financiero para pagar las pensiones, mismos que corren a cargo del Estado con las aportaciones de los contribuyentes.
Se agrava el problema de la solvencia financiera del IMSS porque carga con el pago de las pensiones del personal jubilado del propio Instituto.
Además de la carga laboral, el Seguro Social enfrenta la problemática por la falta de medicamento e insumos para la atención de los derechohabiente, entonces la crisis es global y de mayor gravedad para el sistema de seguridad social del país.




