Cohesión Social
Los premios “anti-Nobel” son galardones que se inventaron en 1991 por la revista científica Annals of Improbable Research. Se otorgaban en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, y premian proyectos científicos que hacen reír, pero después ponen a pensar a la comunidad científica.
En esta ocasión no se celebró en el país vecino, según los medios internacionales, por el “clima hostil hacia la ciencia de ese país”, según reportó Euronews. Y es que, de acuerdo con el artículo de El País, ‘Académicos de 11 países denuncian que “Estados Unidos se ha convertido en un régimen autoritario” y “hostil” a la ciencia’, es cierto. Las políticas autoritarias y restrictivas de Donald Trump no sólo han provocado un retroceso en políticas públicas y en el periodismo, sino también en la libertad para investigar.
Por este clima “tóxico”, ahora estos divertidos premios se llevaron a cabo en Zúrich, Suiza.
Dentro de los científicos premiados estuvo el equipo de científicos del Reino Unido y Estados Unidos que logró definir de una manera más precisa qué es un beso:“interacciones no agonísticas que implican contacto boca a boca dirigido, intraespecífico, con cierto movimiento de los labios o piezas bucales y sin transferencia de comida”.
Según descubrió el equipo, esta práctica se ha realizado desde hace 21.5 millones de años, una práctica realizada por los simios, hormigas, osos polares y humanos.
¿Tierno, no? Pero una definición ayuda a entender qué es un beso y qué no lo es. Cómo se comportan las especies, lo que hay detrás de un beso y qué implica para las especies realizar este acto.
Otra investigación interesante fue un estudio realizado por académicos de Estados Unidos, Canadá y México, quienes descubrieron que las personas ricas son más propensas a realizar conductas poco éticas que la gente de un estrato social más bajo.
Desde acciones “inofensivas”, como quitar caramelos a los niños, hasta mentir en el trabajo o cometer más infracciones al manejar.
¿Por qué alguien con más dinero que el resto tendría comportamientos poco éticos si, en teoría, puede tener más que cualquiera? ¿Ni aunque tuviera la mejor educación sería capaz de comportarse mejor? Son algunas de las preguntas que las ciencias sociales y humanas podrían responder y abundar.
Y otro de los proyectos premiados fue sobre cómo las proteínas de la “leche de cucaracha” vivípara tienen más energía que las proteínas de la leche de vaca. Un grupo de científicos de India, Francia, Japón y Estados Unidos descubrió que los cristales de leche del intestino de embriones de la cucaracha aportan más energía.
¿El futuro es la leche de cucaracha? ¿Qué, comer tanto “de todo” las ha hecho que se vuelvan más ricas en proteína? Suena a chiste, pero en un mundo donde se acaban los recursos, ya no suena descabellado continuar con una segunda parte de la investigación.
En esta época de constantes crisis en distintos niveles: ambientales, humanas, académicas, políticas y económicas, incentivar la ciencia es vital.
Pronto no tendremos agua, tenemos el fenómeno de El Niño respirándonos en la nuca y vivimos rodeados de contaminación. Una buena pregunta de investigación, aunque suene graciosa, podría ser la respuesta que necesitamos para resolver una problemática actual o del mañana.