Cohesión Social
Han pasado 26 años desde que se inició la transición a la democracia con el gobierno de Vicente Fox y los partidos opositores a las distintas administraciones no han sabido serlo. Sin importar su sesgo ideológico, han tenido un comportamiento similar. La estrategia consistió en oponerse sistemáticamente contra quien ostentara el poder. No fueron, ni son el contrapeso de presidencialismo.
Durante este periodo histórico, el único acuerdo alcanzado entre la oposición y el Gobierno federal fue El Pacto por México, firmado el 2 de diciembre de 2012 por el entonces presidente Enrique Peña Nieto y los líderes del Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD). Sin embargo, ese pacto terminó siendo un intercambio de prebendas, cuyo costo político lo pagaron panistas y perredistas, incluso estos últimos provocaron su declive electoral.
En este contexto, en los ochos años que lleva Morena en el poder, la oposición ha carecido de una propuesta para México y atractiva para los electores. Dejó en su lugar a los medios de comunicación masivos, quienes han realizado un trabajo de desgaste contra el régimen; éstos no ganan elecciones, ni guerras, en todo caso hacen que el triunfo del oponente resulte más costoso.
Del 2018 al 2026 los diputados y senadores opositores prefirieron el escándalo; la senadora Lilly Téllez es un claro ejemplo, nadie recuerda alguna de sus iniciativas, sino los arranques emocionales que la caracterizan. En el mismo tenor, se encuentra la nueva alianza entre el dirigente nacional del PRI, Alito Moreno, y el expresidente Vicente Fox; ambos personajes son ampliamente rechazados entre la sociedad y por sus propios correligionarios. Resultó lamentable la escena del líder priista viajando a Estados Unidos a pedir ayudar a un gobierno extranjero. Ambos viven en una realidad paralela.
Para ellos el saldo de estos ocho años es un país fracturado, sumido en la violencia y un gobierno encubridor de funcionarios y gobernadores cuestionados. Creen que acusando a los guindas de encabezar un narco gobierno, la población se les va a arrojar a sus brazos. Olvidan un detalle, los políticos de oposición son parte de los problemas que hoy padecemos.
Desde su perspectiva, el país enfrenta endeudamiento público, despilfarro de recursos y un crecimiento insuficiente. Irónicamente, perdieron su bandera insignia, la defensa del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá); se las robó el gobierno de izquierda.
La oposición advierte sobre un debilitamiento institucional, sobrerrepresentación legislativa y concentración de poder. En el pasado defendió el presidencialismo y ahora lo cuestiona porque no le favorece.
El PRI y el PAN hicieron lo mismo en su momento, e incluso peor. Vale la pena recordar al ex mandatario Felipe Calderón en una entrevista con Adela Michel, cuando responsabilizó de la violencia en el país a su antecesor Vicente Fox.
Ambos respaldaron a Genaro García Luna, actualmente preso en Estados Unidos acusado de narcotráfico, lavado de dinero entre otras cosas.
Y cómo olvidar a los ex mandatarios Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, quienes implementaron planes de seguridad fallidos, los cuales costaron miles de vidas de inocentes. La frase de AMLO “Abrazos y no balazos” quedará para la posteridad. Es hasta en este sexenio que el Estado intenta recuperar territorio en posesión del narcotráfico; lo hace por la presión de los Estados Unidos.
En México no hay una cultura democrática, prevalece un pensamiento colonialista donde al opositor no se le convence, sino se le somete. La sociedad inconforme con el régimen civil tiene en el 2027, la posibilidad de exigirle a la oposición empezar a construir un proyecto de nación incluyente.
Si no, otros lo harán.