Cohesión Social
Citlalli Hernández Mora, la titular de la Secretaria de las Mujeres del gobierno de la 4T, le sabe a la grilla partidista y conoce a detalle la estructura partidista de Morena, el Partido-Estado.
Yadira Lira Navarro, titular de la Secretaría de las Mujeres del gobierno morenista es experta en la práctica de nepotismo y en la opacidad administrativa, como lo demostró como directora del Instituto Poblano del Deporte.
Rosa Isela Sánchez Soya, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado es una “influencer”; reina de las pasarelas de modas, de la trivialidad y del dispendio.
Nayeli Salvatori, la diputada local de Morena, se burla de un accidente de universitarios de la Ibero, haciendo mofa y ridiculizando a las mujeres que “se rompieron las uñas”.
Sólo estas cuatro mujeres, simbolizan la omisión del oficialismo a la atención de los derechos de las mujeres, y están muy lejos de representar liderazgos feministas.
Referirse al feminismo o a las feministas del régimen de la 4T solo nos lleva a la misma pregunta: ¿dónde están?; se extraña a feministas como Marcela Largarde, una de las mejores estudiosas del tema de género.
Es irónico. Con una mujer como presidente de México, Claudia Sheinbaum, que presumen llegaron “todas” a la Presidencia de la República, no se ven.
Las voces feministas están en las calles en las marchas de 8M; las que fingen serlo, están en su zona de confort tras los escritorios de la burocracia dorada de la 4T, protegidas por las vallas metálicas en el Palacio Nacional.
Se invisibilizaron las feministas de la presunta izquierda y progresistas, disciplinadas al autoritarismo y pensamiento conservador de Andrés Manuel López Obrador.
Al igual que el político tabasqueño, las presuntas feministas del Partido-Estado, y de los partidos patiños como el PT, se olvidaron y omitieron la realidad atroz de los feminicidios, ignoraron el dolor de las madres buscadoras, se olvidaron de la inequidad laboral y de la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos.
Las feministas de la 4T, de Morena y en los gobiernos, son pasivas observando cómo en las calles asesinan a jóvenes universitarias, como en Morelos y otros estados; se hacen de la vista gorda con las estadísticas de violencia familiar, la violencia de género.
Son esas “feministas” del régimen que protegieron en las tribunas legislativas a los depredadores sexuales Cuauhtémoc Blanco Bravo y Félix Salgado Macedonio. Una vergüenza.
Lo más grave, en el régimen falsario, la actitud omisa de Citlalli Hernández Mora, la titular de la Secretaría de las Mujeres, que sin ninguna justificación se niega a emitir las alertas de género para la protección de las mujeres violentadas en este país.
La morenista no tiene el mínimo interés de proteger los derechos de las mujeres, favoreciendo la ventaja de los feminicidas, la ineptitud de los ministerios públicos que no investigan ni procuran justicia con perspectiva de género.
Sin la alerta de género, las mujeres víctimas de la violencia están vulnerables ante deficiente cadena de custodia de evidencias para la protección jurídica de las mujeres.
Cómo podrá explicar la señora Hernández funcionaria federal la grave omisión y permisibilidad de las fiscalías para alterar las estadísticas de femicidios, haciendo pasar los crímenes de mujeres como culposos o dolosos, para no tipificarlos como femicidios, para que luzca la estadística presidencial.
Es la misma actitud omisa con la desaparición de mujeres, y los feminicidios contra las madres buscadoras, como ocurrió la semana pasada en Mazatlán, Sinaloa.
En Puebla, María Luisa Núñez Barojas, vocera del Colectivo la Voz de los Desaparecidos, obtuvo un plan anual de protección otorgado por Gobernación federal, no fue resultado de la gestión o intervención de Yadira Lira, Citlali Hernández o Rosa Isela Sánchez.
Ninguna funcionaria en las secretarías federal y estatal de la Mujer protegió a la madre buscadora víctima de violencia y expuesta a la delincuencia por Samuel Aguilar Pala, el flamante secretario de Gobernación, distinguido militante de Morena.
Algo le pasa a las presuntas “feministas” de Morena 4T, como lo expresó una universitaria jubilada de la BUAP quien en un mensaje en Face culpó a las madres buscadoras de su situación por “tener hijos delincuentes”, frase dolorosa viniendo de una profesionista.
Las feministas de cafetería, las de cubículo académico, las de la burocracia dorada de los gobiernos de la 4T y en activo como funcionarias o legisladoras, le han dado la espalda a la lucha reivindicativa de las mujeres, a las que luchan contra la inequidad, a las víctimas de violencia de género, a las madres buscadoras, a las trabajadoras.




