Territorio y comunidad
Los señores de Palacio y los dueños de Morena salieron de compras.
SÍ, van de compras para justificar las elecciones intermedias del 2027.
Elecciones en las que, por pura casualidad, estará en juego nada menos que el gobierno del reputado estado de Nuevo León.
Un gobierno que, gracias a los viejos métodos de la política mexicana, se ha mantenido alejado de las tentaciones políticas del populismo y de la dictadura fascista del Partido Morena.
Sin embargo, resulta que, en el último sexenio, los nuevoleoneses le entregaron el poder a un ladrón juvenil de la política, de nombre Samuel García, quien prometió “el oro y el moro” pero que –al final--, no resultó igual, sino peores que los “morenistas”; un ladrón de siete suelas.
Pero los genios del poder y la política de Morena –en Palacio y Palenque--, hacen lo que saben hacer; lanzaron un salvavidas al ladrón Samuel García, a cambio de lealtad. ¿Un salvavidas político a un ladrón?
Sí, desde el gobierno federal primero hurgaron y difundieron las raterías del juvenil gobernador de Nuevo León, para luego, lanzar la salvación.
Sí, le dijeron a Samuel que “sí entrega el gobierno estatal a la candidata de Morena”, nadie recordará nuca más sus raterías.
¿Y qué creen que dijo Samuel?
Aplaudió, se arrodilló y alzó los brazos al cielo en agradecimiento.
Lo interesante del tema es que asistimos a una vieja historia al mejor estilo de AMLO.
Sí, resulta de risa loca, pero la noticia hoy es que el gobernador Samuel García, de Nuevo León, entregará el gobierno estatal al Partido Morena, a cambio de salvar la cárcel, luego de sus raterías en el saqueo del dinero público de los neoleoneses.
Y sí, el de Samuel García no sólo será otro ejemplo de la depredación del partido oficial en el poder, sino que confirmará la cultura impuesta por AMLO en México; hacer de la extorsión y la traición, las mejores herramientas de la política.
Y por eso debemos volver al refranero popular: “¡Es tan corrupto el que roba, como el que traiciona!”.
Y aquí viene lo más interesante del asunto. ¿A cuántos gobernadores --antes que Samuel García--, compraron AMLO, Morena y Claudia, para imponer su dictadura?
Aquí los nombres: Julio Menchaca, de Hidalgo; Américo Villarreal, de Tamaulipas; Layda Sansores, de Campeche; Miguel Ángel Navarro, de Nayarit; Alfonso Durazo, de Sonora; Lorena Cuéllar, de Tlaxcala; Miguel Barbosa, de Puebla; David Monreal, de Zacatecas y Alejandro Armenta, de Puebla. Además, claro, de que AMLO compró a ladrones ex presidentes del PAN, como Germán Martínez y Manuel Espino.
Pero los mejores ejemplos de la compra de conciencias los vimos en junio del 2022, cuando los gobernadores de Hidalgo, Oaxaca y Quintana Roo, exhibieron sin pudor la traición a sus partidos de origen a cambio de no ser perseguidos por sus pillerías en el ejercicio del poder y de un premio de consolación que, a querer o no, los convierte en lacayos del presidente.
Son los gobernadores Omar Fayat, Alejandro Murat y Carlos Joaquín González, de Hidalgo, Oaxaca y Quintana Roo, respectivamente, quienes abiertamente trabajaron a favor de los candidatos de Morena en sus entidades y, por supuesto, en contra de sus partidos de origen.
Y la traición fue tal que horas después de la elección del domingo 5 de junio de ese 2022 --y con un cinismo sin límite--, el propio Obrador reconoció que algunos de los gobernadores que se entregaron a Morena serán premiados con un lugar en el gabinete y/o con una embajada.
Al mismo tiempo, el lunes 6 de junio del 2022, entregó sus Cartas Credenciales --como embajador de México en España--, el ex gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, quien llegó al poder como militante del PRI y salió del poder de Sinaloa en medio del escándalo por haber entregado la estafeta al “narco-gobernador”, Rubén Rocha, epítome de “narco-gobiernos” de Morena.
Pero existen casos demenciales de traición y raterías, como el ex gobernador de Chiapas y actual senador, Manuel Velazco –ex priísta y ex militante del PVEM--, y a quien abiertamente solapa el presidente, a pesar de que se ha probado un saqueo monstruoso del dinero público en Chiapas, a favor del partido Morena y de sus candidatos.
Pero también existen casos en donde exgobernadores que ayudaron a Morena y a López Obrador, no corrieron la misma suerte.
Uno de ellos es el aún priísta Javier Duarte, gobernador de Veracruz que sigue preso, a pesar de que durante años financió al partido Morena en la entidad que gobernó. En distintos momentos, Duarte reconoció de manera pública su amistas y su apoyo ilegal –con dinero estatal--, a López Obrador quien, sin embargo, al final lo traicionó.
Otros políticos que fueron “tentados” por los afanes traicioneros de López son los ex jefes nacionales del PAN; los impresentables, Manuel Espino y Germán Martínez, hoy convertidos en “matraqueros” presidenciales a cambio de un vulgar “plato de lentejas”.
Lo cierto, al final del camino, es que la traición es uno de los emblemas que no sólo pregona, sino que presumen en Morena.
Por ejemplo, el expresidente traicionó desde el año 2000 a su padre político, Cuauhtémoc Cárdenas; también traicionó a Rosario Robles, a quien debe su llegada a la jefatura de gobierno del DF.
De igual manera, Obrador traicionó a “Los Chuchos” y al PRD; partido al que vació de militantes y recursos para la formación de Morena.
Por lo pronto, en la elección del 2027, el gobierno de Nuevo León será un gobierno de Morena, porque la rata, Samuel García, salvará su pellejo a cambio de entregar el poder a Morena.
¿Lo dudan?
Al tiempo.




