Itinerario Político
Al Instituto Nacional Electoral (INE) ya lo besó el diablo de la corrupción; sea quien sea la nueva presidenta del organismo electoral, perdió su carácter ciudadano e independiente.
El régimen de la Cuarta Transformación con el Partido-Estado Morena acabó con el último bastión garante de la democracia, al prostituir al INE con la bajeza de la corrupción.
Y la corrupción del organismo electoral nacional no radica solamente en los robos descarados de millones de pesos de Guadalupe Taddei a través de su proveedor favorito, sino en la falta de ética política y moral para conducir los procesos electorales.
La corrupción política se extiende hasta el Poder Judicial Federal al prostituir al árbitro autónomo como lo es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que obedece a los intereses del oficialismo, léase Poder Ejecutivo.
La podredumbre de la corrupción por los contratos millonarios se extiende a los organismos electorales locales de los estados, donde también la corrupción está relacionada con la falta de honradez y honestidad de los consejeros electorales en los procesos electorales.
Y es que, en esta red de corrupción de los organismos electorales, no sólo se roban el dinero, sino también las elecciones, poniéndose al servicio de los gobiernos.
Qué honesta, independiente y honrada puede ser la presidenta interina del INE, Blanca Cruz García, que siendo presidenta en Puebla del Instituto Electoral del Estado (IEE) favoreció la corrupción con un contrato de 129 millones de pesos al empresario favorito del clan Taddei.
Pero no sólo eso, Cruz García cometió delitos electorales al cucharear los votos para trasladar más de 20 mil votos ciudadanos a favor del Partido Fuerza por México para que no perdiera el registro local.
Es una atrocidad de una consejera supuestamente ciudadana e independiente: manipular el voto de los ciudadanos que votaron por otros candidatos y partidos, para disponer de esas boletas electorales a favor de Fuerza por México.
Por este delito electoral, en un país con justicia -que no es el caso de México-, la señora Blanca Cruz García debió estar sujeta a un proceso penal; pero, por el contrario, la premió el oficialismo de la 4T-Morena con una posición como consejera nacional del INE.
Un caso similar ocurre en el estado de Sonora, donde el hijo de Guadalupe Taddei, bajo el amparo y protección del gobernador (el expriista, expanista y actual presidente del Consejo Nacional de Morena) Alfonso Durazo, controla el organismo electoral.
Es un auténtico cochinero del Partido-Estado Morena en los organismos electorales, tanto en los estados como en el INE, para controlar y manipular las elecciones, que es un acto de corrupción política, pero además se roban el dinero para organizar los comicios.
Por lo menos 17 OPLEs -organismos electorales en los estados- son parte de la red de corrupción del clan Taddei, que obtuvo de la Cámara de Diputados, con la mayoría legislativa de Morena, una reforma legal para extinguir el carácter colegiado del INE y darle poderes absolutos a la señora Taddei.
Por este escándalo y degradación de los organismos electorales, si en el gobierno y el partido gobernante existiera un poquito de vergüenza, decencia y ética, deberían estar rodando las cabezas de morenistas responsables como Alfonso Durazo, y enjuiciando políticamente a Andrés Manuel López Obrador, como el artífice del golpe de asalto al INE y el golpe de estado a la democracia.
Con todo y el fracaso de embarrar de corrupción a los anteriores funcionarios electorales del INE ligados a Lorenzo Córdova, el único hecho real es que la responsabilidad de la corrupción en el INE es del Partido-Estado Morena, del régimen de la 4T.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), por conducto de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), bloqueó las cuentas bancarias de 40 personas relacionadas al clan Taddei: 25 personas físicas y 15 morales, vinculadas con proveedores electorales.
El hecho contundente es que en esta lista de la SHCP y de la UIF no aparece el nombre de Lorenzo Córdova, Ciro Murayama o cualquier otro exconsejero del INE, por más que el oficialismo culpe a los anteriores en lugar de reconocer su inmoral cochinero.
El régimen de la 4T acabó con el INE, y no tendrán el menor empacho en imponer a la sustituta de Guadalupe Taddei; pero seguirá la corrupción política al favorecer a los candidatos del oficialismo en los comicios del 2027 y 2030, aunque ahora sólo roben nomás poquito, ya no como lo hicieron Taddei y Alfredo, su “proveedor”.




