Más de 8 mil cadáveres acumulados en el Semefo de Puebla en 5 años
PUEBLA, Pue., 18 de noviembre de 2025.- Durante años, los mercados de la capital de Puebla - especialmente La Merced, Morelos y el Mercado Unión- concentraron la mayor presión del narcomenudeo que ahora migró a la 46 Poniente.
Tras múltiples operativos, despliegues y reacomodos criminales, dichos inmuebles han perdido fuerza, pero no por victoria institucional, sino porque el negocio simplemente migró unas cuantas calles más allá.
Hoy, el nuevo epicentro es claro
El corredor de la 46 Poniente–46 Norte, una franja que mezcla talleres mecánicos, bodegas, casas abandonadas y giros legales que, en silencio, conviven con un intenso movimiento de venta de droga, cobro de piso y extorsión.
De acuerdo con información policial consultada por Quadratín Puebla, reportes de inteligencia y procesos judiciales, la 46 Poniente está controlada principalmente por células vinculadas a Los Sinaloas, un grupo que se fragmentó tras detenciones de sus líderes, pero que jamás desapareció.
Por el contrario, se adaptó:
Estos grupos, aunque debilitados, siguen siendo el rostro más visible del narcomenudeo en la capital de Puebla.
En menor medida se enfrentan con remanentes del grupo conocido como Los Chilangos que en los últimos dos años perdió terreno tras una serie de operaciones policiales y traiciones internas.
A diferencia de otras zonas, en la 46 Poniente el narcomenudeo opera a la vista.
Según datos abiertos de la Fiscalía General del Estado (FGE), en los últimos cinco años se han anunciado por lo menos siete desarticulaciones parciales de bandas vinculadas al narcomenudeo en esta zona.
Entre ellas, destacan tres células ligadas a Los Sinaloas y dos brazos operativos de Los Chilangos.
Sin embargo, esas desarticulaciones han sido incompletas, pues la estructura real permanece activa.
Un ejemplo claro ocurrió en 2023: mientras la SSC de Puebla informaba la caída de cinco distribuidores, comerciantes de la zona, aseguraron que esa misma noche otros jóvenes fueron reclutados para cubrir las vacantes.
En la práctica, las detenciones han servido más para limpiar el expediente que para desmantelar la operación.
La 46 Poniente sigue siendo una zona donde el narcomenudeo se mantiene estable, rentable y visible, lo cual ha quedado claro con los múltiples delitos documentados en medios de comunicación.
A pesar de que la 46 Poniente es señalada desde hace más de una década como foco de narcomenudeo, las autoridades rara vez reconocen la magnitud del problema.
Se anuncian operativos esporádicos, cateos aislados o detenciones puntuales, pero no existe un plan sostenido que inhiba las actividades en la zona.
Lo que sí existe es un discurso oficial que habla de golpes contundentes y desarticulaciones importantes, aunque la realidad en la calle cuente otra historia: los puntos siguen operando, los compradores siguen llegando y las redes de vigilancia siguen intactas.
La 46 Poniente no solo absorbió la actividad, sino que la diversificó: ahora ahí confluyen venta de cristal, marihuana, pastillas, armas cortas y hasta vehículos robados.




