Chipilo, entre ejecuciones, presunto narcomenudeo y un ataque contra la Policía Estatal
PUEBLA, Pue., 19 de octubre de 2026.- La detención o muerte de un presunto líder criminal no significa necesariamente el fin de una organización delictiva.
En Puebla, las capturas de operadores, las disputas por territorios y la aparición de nuevas células mantienen abierto el interrogante sobre la capacidad de los grupos para reorganizarse y continuar sus actividades.
La Barredora, La Familia Michoacana, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Rojos y estructuras regionales relacionadas con el robo de hidrocarburos figuran en reportes oficiales sobre la actividad criminal en el estado.
El secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez González, reconoció en enero de 2025 la presencia de organizaciones como el Cártel de Sinaloa, el CJNG y La Familia Michoacana, además de grupos locales dedicados a actividades ilícitas.
Sin embargo, la identificación de una organización no implica que todas las células que utilizan su nombre respondan a una misma estructura de mando.
En julio de 2025, la Fiscalía General del Estado (FGE) informó sobre la detención de cinco presuntos integrantes de esa organización, investigados por su probable participación en delitos de alto impacto.
Pese a los operativos, el nombre continuó apareciendo en reportes periodísticos relacionados con amenazas y hechos violentos.
En marzo de 2026, el Gobierno estatal informó sobre la detención de nueve presuntos integrantes de una célula relacionada con cobro de piso, narcomenudeo y despojo de locales en el Mercado Morelos.
En mayo de ese año, autoridades estatales señalaron una disputa entre esa organización y Los Toscano por el control del mercado y sus alrededores.
Los reportes muestran que las detenciones de operadores no necesariamente eliminan los intereses económicos que alimentan las disputas territoriales.
El 31 de agosto de 2026, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) Estatal informó sobre la detención de tres hombres identificados como presuntos integrantes del cártel, a quienes relacionó con delitos de alto impacto en la zona metropolitana.
En la Mixteca poblana, las autoridades reportaron el 14 de agosto la captura de Calep N, señalado como presunto líder de Los Rojos en municipios como Acatlán de Osorio, Izúcar de Matamoros, Chietla y Tehuitzingo.
El caso forma parte de las investigaciones sobre estructuras regionales que operan fuera de la capital.
En abril de 2026, las autoridades estatales informaron sobre la detención de Roberto N, alias El Bukanas, y otras seis personas.
Durante años, el señalado apareció en reportes de seguridad relacionados con delitos en la región centro-oriente del estado.
En octubre de 2026, la SSP Estatal también reportó la captura de Juan N, alias El Moco o Chaparro, señalado como presunto líder de una estructura con operaciones en municipios de la Sierra Norte y vínculos con delitos como robo de hidrocarburos y homicidio.
Otro nombre recurrente en las investigaciones periodísticas sobre el Triángulo Rojo es Antonio Valente Martínez Fuentes, alias El Toñín.
Los señalamientos relacionados con presuntas redes de robo de combustible deben distinguirse de las resoluciones judiciales: una investigación ministerial no equivale a una sentencia condenatoria.
El balance de la SSP estatal, publicado en septiembre de 2026, reportó 11 mil 503 personas detenidas entre el 14 de diciembre de 2024 y el 13 de septiembre de 2026, además de más de 150 generadores de violencia y objetivos prioritarios capturados.
La dependencia también informó sobre 526 mil 278 acciones operativas, la recuperación de más de 3.5 millones de litros de hidrocarburo y la inhabilitación de 900 tomas clandestinas.
Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR) informó que durante marzo de 2026 inició 311 carpetas de investigación en Puebla y obtuvo la vinculación a proceso de 87 imputados en 50 expedientes.
En abril abrió 333 carpetas y consiguió la vinculación a proceso de 80 imputados en 53 expedientes.
Estas cifras reflejan el volumen de la actividad ministerial y policial, pero no permiten determinar cuántas organizaciones fueron desarticuladas ni cuántas investigaciones corresponden directamente a los grupos mencionados.
Los registros hemerográficos también documentaron la aparición de narcomantas y mensajes intimidatorios.
Un recuento de octubre de 2025 contabilizó 16 narcomantas en Puebla capital y sus alrededores durante ese año.
La continuidad de los grupos criminales puede responder a la sustitución de mandos, la fragmentación de células, la disputa por fuentes de ingresos o el uso de nombres conocidos para intimidar a rivales y comerciantes.
Aunque estos mensajes aportan indicios sobre disputas y amenazas, la firma de un grupo no confirma por sí sola la identidad de sus autores ni una relación jerárquica con una organización nacional.




