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PUEBLA, Pue., 5 de septiembre de 2025.- Inspirado en los teleféricos urbanos que ya operan en la Ciudad de México, en Puebla será una realidad el Cablebús, uno de los megaproyectos de la administración de Alejandro Armenta y que comenzará su desarrollo a finales de este 2025.
Esta obra, que tardará tres años en edificarse, es prioridad en el Presupuesto de Egresos que está preparando la administración estatal, esto de acuerdo a lo señalado por la secretaria de Finanzas y Administración, Joséfina Morales. La inversión se definirá cuando el presupuesto para 2026 se oficialice.

El proyecto del Cablebús, ya autorizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha generado entusiasmo entre algunos sectores que lo ven como una alternativa innovadora, pero también dudas sobre su verdadero impacto en una ciudad con características muy distintas a la capital del país.
Entrevistado por Quadratín Puebla, el urbanista Juan Manuel Berdeja, integrante del Colegio de Urbanistas del Estado de Puebla, señaló que el debate no debería centrarse únicamente en la novedad de la obra, sino en la funcionalidad que tendría dentro de la red de movilidad poblana.
“Los sistemas de teleférico son una buena solución en zonas de acceso complejo y de alta densidad poblacional. Pero hay que tener bien claro dónde lo quieren hacer, de qué manera lo quieren y cuáles son los motivos por los cuales lo quieren hacer”, advierte.

El contexto poblano
A diferencia de la zona metropolitana de la CDMX, la ciudad de Puebla se caracteriza por un terreno relativamente plano, a excepción de la zona norte, donde podemos encontrar barrancas que complican el acceso a colonias como La Resurrección, aunque en el sur se tiene el mismo problema, siendo Azumiatla el ejemplo.
La Resurrección, Estadio Cuauhtémoc-Hermanos Serdán, la Zona Histórica de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, Parque Ecológico, Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH), 11 Sur, Parque Juárez, Centro Integral de Servicios (CIS) Angelópolis son las propuestas para la instalación de las estaciones

Para Berdeja, el Cablebús requiere de un análisis detallado de origen y destino de viajes, además de la densidad poblacional y los problemas de movilidad que no pudieran resolverse con otras formas de transporte.
“Podría ser una opción en zonas de difícil acceso, pero en gran parte del territorio las vialidades permiten que el transporte colectivo convencional funcione”, señala el especialista.
El Cablebús de la CDMX ofrece aprendizajes valiosos. La Línea 1 de este transporte, que fue inaugurado en 2021 por la entonces jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, conecta a Cuautepec con Indios Verdes, un punto estratégico que concentra el Metro, Metrobús, Mexibús y decenas de rutas de transporte.

En tanto, la Línea 2 une Santa Catarina, en Iztapalapa, con Santa Marta y Constitución de 1917, ambos centros de transferencia importantes, que concentran una gran cantidad de usuarios de zonas de difícil acceso.
Berdeja resalta que este teleférico urbano no fue diseñado como un corredor independiente, sino como un conector entre nodos estratégicos donde confluyen miles de viajes diarios.
“En la CDMX, el teleférico está fungiendo más como un conector del sistema que como un transporte”, explicó al tiempo de señalar que en Puebla se piensa en el Cablebús como un nuevo eje de transporte, mientras que en la CDMX funciona como un alimentador.
No obstante, insiste en que el norte de la ciudad puede verse beneficiado con un teleférico urbano para reducir tiempos de traslado, lo cual debería ser complementado con el fortalecimiento de las líneas 1, 2 y 3 de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA).

Zonas como los Estadios Cuauhtémoc y Serdán, Angelópolis y la 11 Norte-Sur, señaló, cuentan con vialidades amplias y con opciones de transporte público, destacando que el éxito del Cablebús de la CDMX se debe a su capacidad de enlazar zonas periféricas con estaciones de metro y centros de transferencia.
“Si lo vemos en Indios Verdes, ahí confluyen Metro, Metrobús, Mexibús, Mexicable y unas 70 rutas más. Puebla no tiene un nodo de esa envergadura”, mencionó.
En CDMX, la topografía, la densidad y los problemas viales justificaron el Cablebús. En Puebla, donde gran parte del valle es plano, podría resultar más efectivo mejorar el transporte terrestre, dijo el especialista

“Sí podría reducir tiempos de viaje, por ejemplo, de La Resurrección a Angelópolis, pero ya existen rutas que lo hacen. El problema es que no se han consolidado ni ofrecen un buen servicio”, puntualiza Berdeja.
Otro de los puntos a destacar es la accesibilidad a este medio de transporte. Berdeja menciona que al ser un sistema elevado, requiere escaleras, rampas y elevadores que permitan el acceso a personas con discapacidad, adultos mayores y población en situación de vulnerabilidad.
Además, deben mejorarse las banquetas, cruces peatonales y conexiones ciclistas para que la gente pueda llegar a las estaciones, es decir, el Cablebús necesita una infraestructura complementaria en el entorno inmediato.

Transporte de tecnología limpia, su gran ventaja
El Cablebús tiene como gran ventaja que se presenta como un transporte de tecnología limpia, algo que es conveniente para una ciudad como Puebla, que poco a poco alcanza niveles alarmantes de contaminación.
“Es una tecnología limpia, es eléctrica, entonces en cuestión de medio ambiente y sustentabilidad yo lo veo como una buena opción”, señala Juan Manuel Berdeja.
El urbanista resaltó que el impacto positivo depende de que haya un reordenamiento del transporte público existente.
El futuro del transporte en Puebla dependerá de que se tome una decisión con visión urbana. El Cablebús podría ser parte de la solución con un proyecto que sea una solución de movilidad para la sociedad poblana.





