Hablemos de salud integral
Una paradoja que, cuando la Presidencia de la República ha acumulado poder y
atribuciones como nunca, se presente un vacío de poder. Algo tiene que ver con el
no ejercicio de las facultades metaconstitucionales a las que aludía Jorge Carpizo
en su aguda caracterización del régimen presidencial.
La presidenta tiene poder, pero no mando. La política interna es un rosario de
desaciertos, incluso si el objetivo fuera beneficiar al mismo régimen. Acontece en
la plaza pública, al igual que en el proceso legislativo por la combinación de
incompetencia, altanería y ceguera. Un sistema de justicia inexistente es condena.
Ante las dificultades, el régimen se regocija persiguiendo a sus adversarios y
fustigando a los medios independientes que dan cuenta del diario suceder. Ambos,
en la versión del régimen, traidores a la patria. Hasta el senador Inzunza, acusado
por un gran jurado de EU de narcotraficante, se asume víctima de una campaña
mediática de la derecha, como también el gobierno nacional, aunque eleva un
poco la mira al darle una condición más radical con origen en el exterior. Para la
presidenta México está amenazado por la ultraderecha, no por la impunidad de los
funcionarios bajo sospecha razonada de connivencia con el crimen organizado
para exportar fentanilo al agraviado vecino del norte.
El régimen está bajo asedio hasta de los suyos. Para imponerse al gobierno
federal la CNTE recurre a la extorsión, como siempre. Por otra parte, muy mal
precedente que sus compañeros de viaje, el PT y el PVEM, fueran amenazados
con excluirles de la coalición en la iniciativa de reforma constitucional que elaboró
Pablo Gómez. Hay pérdida de confianza. Representa un punto de quiebre en la
relación porque dejó al descubierto el desprecio y menosprecio de la presidenta
hacia ellos; dicho sea de paso, indispensables para lograr la mayoría absoluta y la
calificada. Morena no cuenta con los votos a tal cometido, propósito del cambio
frustrado: hacerlos redundantes.
La selección de candidatos a gobernador se anticipa problemática. Los
gobernadores van a tratar de imponer a los suyos sin importar antecedentes y
compromisos, porque en la sucesión ven la necesidad de garantizar su impunidad,
como el PRI en su etapa terminal. El mensaje del evento de la presidenta del
domingo deja un ominoso precedente.
Los gobernadores morenistas tienen agenda propia, al igual que los coordinadores
parlamentarios. En este último tramo quedó al descubierto que iniciativas
fundamentales no fueron consultadas entre los morenistas más representativos. El
rechazo de Alfonso Ramírez Cuéllar a la decisión de reelegir a los magistrados de
la Sala Superior del Tribunal Electoral y la abstención de 22 diputados son ejemplo
de las diferencias sustantivas en la agenda política, todo a causa del sigilo y de
decisiones tomadas a partir del arrebato presidencial. El sentido de la amenaza
que se avecina los vuelve más erráticos y propensos a la represión a manera de
mantener la cohesión y contener las expresiones el descontento.
En medio de la tormenta, el gobierno reitera su afán de presumir buenos
resultados en todos los frentes, mientras que EU anticipa una acción punitiva de
proporciones mayores. Los datos duros confirman el negro escenario, mientras
que en la población crece el descontento por la mala economía, la inseguridad, la
extorsión, la galopante corrupción y ahora la persecución de opositores.
El obradorismo se ha desfondado y anticipa dificultades en el frente electoral, de lo
que habrán de dar cuenta los resultados de las elecciones del próximo domingo en
Coahuila, sin considerar la muy complicada e incierta agenda judicial impuesta por
el gobierno de EU. Las elecciones de 2027 no serán día de campo, para nadie.
Llama la atención la exasperación de la presidenta y su confrontación con EU. Por
una parte, la toma contra la oposición y sus gobiernos, señalándolos traidores a la
patria; por la otra, los medios son objeto de ataque y descalificación, a grado tal
que instruye a su consejera jurídica para que abra un espacio vespertino en el que
un derecho ciudadano, el de réplica, sea apropiado por el Estado con todos los
efectos que entraña.
Nadie debiera regocijarse por la tormenta que se avecina. Se entiende, para
muchos, que la situación no puede estar peor y creen que el colapso del régimen
de autoridad abriría un cambio para bien. Se equivocan, especialmente si
consideran que el vecino hará el trabajo político o judicial que sólo a los
mexicanos corresponde.




