Filosofía sin escrúpulos
La violencia contra la mujer es un problema de salud pública. No solamente es un problema social, sino que diversos estudios en México y en el mundo han evidenciado que la violencia que se vive en la infancia genera adultos con problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad.
El ensayo titulado “Violencia hacia la mujer y su impacto en la salud”, publicado por la Revista Mexicana de Medicina Familiar en 2023, documentó que las mujeres que han sido víctimas de violencia intrafamiliar presentan problemas de sueño, depresión e hipertensión. El abuso psicológico, físico o sexual genera problemas en los huesos o articulaciones, trastornos digestivos y presión alta. La violencia sexual y física ocasiona diabetes, hipertensión y obesidad. La violencia de pareja incrementa los riesgos de padecer diabetes, enfermedades cardiacas y cáncer, además del incremento de comportamientos de riesgo para la salud como fumar o el consumo de alcohol, dolor de espalda y mayor frecuencia de síndrome ansioso-depresivo.
De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Puebla es una de las entidades que se ha posicionado entre los primeros lugares en temas de violencia intrafamiliar al menos en los últimos tres años. Además, según datos recientes, Puebla está en la quinta posición en violencia contra la mujer. Los principales tipos de violencia son la psicológica, sexual y física.
Según las Estadísticas de Defunciones Registradas por el INEGI, en Puebla las cinco principales causas de muerte en mujeres fueron las enfermedades del corazón, la diabetes, los tumores malignos, las enfermedades cerebrovasculares y las enfermedades del hígado.
Puebla tiene activa la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres desde 2019… ¿Entonces por qué no se están llevando programas de salud con perspectiva de género? ¿Por qué no hay investigaciones recientes en Puebla donde se crucen datos con la violencia que viven las mujeres y sus afectaciones a su salud? Porque va más allá de la salud mental: afecta al sistema inmunológico. Literalmente, la violencia enferma a las mujeres.
Este 8 de marzo en Puebla, todas las mujeres salieron a las calles principales de la capital a pedir una vez más que el Estado las escuche. Entre las cartulinas con sus consignas se podía leer: “Todas tenemos una amiga que sufrió abusos y ninguno tiene un amigo abusador, no da la cuenta”, “A mí también me gustan las mujeres y no las acoso”, “Quiero vivir, no sobrevivir”, “Una madre con libros y un bebé en brazos merece respeto, no agresiones”, “A mi abuela la hicieron callar, lo que vivió no fue destino, fue violencia”…
En la manifestación se denunciaron miles de historias de injusticias donde la Fiscalía General del Estado de Puebla y el gobierno han ignorado o no han dado avances en la reparación del daño, ni en que el agresor o culpable tenga la condena que le corresponde.
El sistema puede, si quiere, hacer justicia. Pero ¿quién les devolverá a las mujeres violentadas un sistema nervioso e inmunológico sano?




