Puebla de Zaragoza, Puebla a 18 de septiembre de 2026
Flores, miedo y silencio: la memoria del 19S en la Lázaro Cárdenas BUAP
18 de septiembre de 2026
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7:10
Natalia Mora/Quadratín Puebla
Natalia Mora/Quadratín Puebla
PUEBLA, Pue., 18 de septiembre de 2026.- De acuerdo con especialistas de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), en México tiembla cada 20 minutos, por lo que contar con estudios técnicos actualizados, como atlas de riesgo, mantenimiento continuo e inversión pública para mayores proyectos de investigación es vital para evitar desastres que cobren la vida de personas, como los ocurridos el 19 de septiembre de 1985 y de 2017.
Ese temblor, de magnitud 7.1, con epicentro entre los estados de Puebla y Morelos, cobró la vida de 45 personas en la entidad. En la preparatoria Lázaro Cárdenas del Río de la BUAP, una mala inspección de Protección Civil que pudo prevenir accidentes cobró la vida de una señora de intendencia y dos estudiantes, además de dejar a otros alumnos y profesores heridos.
“Vino Protección Civil por parte de la BUAP a revisar el edificio dos meses antes y, bueno, como es un edificio del siglo XVII, es un edificio antiguo que tiene molduras de madera y tiene varias cosas que eran de cemento y que eran adornos, pero que no estaban bien fijados. Pero cuando vino Protección Civil, pues no observó esas cosas, dijo que todo estaba bien porque días antes se habían caído algunos de esos adornos del edificio antiguo en el centro del patio, pero afortunadamente no había estudiantes ni nada ahí por esa razón. Entonces ellos fueron rápido a hacer su inspección y dijeron: ‘No, pues no hay ningún problema, todo se cayó, pero se puede arreglar fácilmente’, y dieron por concluido el asunto”, recordó Otoniel Mora, quien en ese entonces era secretario académico de la preparatoria.
Actualmente, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública y otras dependencias del gobierno, las escuelas deben contar con un Programa Interno de Protección Civil, el cual tiene una vigencia anual y debe estar constantemente actualizándose. Además, miembros de Protección Civil deben acudir cada seis meses y anualmente a revisar las instalaciones. En este caso, aunque se cumplió con el protocolo, la evaluación fue deficiente.
Así se vivió el temblor de 2017 en la Lázaro Cárdenas
Eran las 13:40 horas del 19 de septiembre de 2017 en el antiguo edificio de la preparatoria Lázaro Cárdenas del Río, ubicado en la calle 4 Oriente 414, en el Centro Histórico de Puebla.
Gran parte de los maestros del turno matutino había dejado, como de costumbre, salir unos minutos a sus estudiantes. Casi al mismo tiempo, los estudiantes del turno vespertino empezaban a llegar.
Cuarenta segundos después empezó a temblar. Cada vez más fuerte. Otoniel Mora se encontraba en su oficina de administrativo y, al sentir el temblor, salió a ver a los estudiantes.
“Recuerdo muy bien que empezó el terremoto y salí de la oficina rápidamente y a los alumnos que me encontraba, que también estaban asustados, les decía: ‘¿Saben qué, muchachos? No corran, tranquilos, vamos a salir de aquí tranquilamente, no corran, no se empujen’, y en eso sentí que el terremoto se aceleraba”, recordó el exadministrativo y profesor.
El miedo se apoderó de él y se encomendó a Dios. Frente a él, una nube de humo apareció y, al desaparecer, dejó ver el cuerpo de la señora de intendencia Maricela y otros estudiantes, entre ellos Ana Paola, quien era alumna activa de la preparatoria, y Brandon Isaac, de 18 años, quien era estudiante de Otoniel y recién había egresado. Había más personas heridas.
Otoniel fue a la sala de dirección y el personal administrativo ya se estaba contactando con el personal de emergencia. En minutos, Otoniel corrió a cerciorarse de que su esposa, quien también era maestra, estuviera bien, pues estaba en otro edificio. Tras saber que estaba bien, regresó a registrar a los heridos y fue al hospital con otras autoridades para ver por la salud de los estudiantes más graves.
“Junto con el director fuimos al hospital a ver a los alumnos, una alumna que había perdido su pierna y otro alumno que estaba en coma después del evento y, bueno, a los pocos días nos dijeron que el muchacho había muerto y la compañera que le cayó la viga, pues fue una viga que le cayó en la cabeza (Maricela) y que fue muerte instantánea. Justo en ese día estaba platicando conmigo, muy contenta, porque era el cumpleaños de su nieta y pues estaba muy contenta porque iba a estar con ella. Desafortunadamente, pues ya no pudo verla”, comentó con tristeza.
Superar el temblor y el cambio de instalaciones de la preparatoria
Después del trágico episodio, unos días después, alumnos de la preparatoria Lázaro Cárdenas se reunieron para juntar víveres para las comunidades más afectadas, como la Mixteca poblana. También realizaron pequeñas ofrendas en honor a sus compañeros fallecidos y a la señora de aseo, Maricela.
“Yo había resistido mucho porque en esos momentos pues tienes que ser fuerte por tus compañeros maestros, por tus alumnos, pero a los pocos días que los vi, atrás del Teatro Principal, con flores para sus compañeros que habían muerto y con la foto de la señora Marisela y cantando, se me rompió el corazón y una psicóloga de la prepa, que también es amiga de nosotros, me abrazó llorando y me derrumbé, ya no pude contenerme”, confesó.
Después del incidente, recibieron atención psicológica el profesorado y alumnado, dinámica que, de acuerdo con Otoniel Mora, fue muy efectiva para superar el evento, al cual cataloga como traumático.
De acuerdo con el docente, el edificio sufrió afectaciones en el 60 por ciento de su infraestructura, incluso él mismo pudo constatar las afectaciones como su oficina de administrativo que estaba al borde del colapso. Fue por eso que las autoridades de la BUAP decidieron trasladar a los estudiantes provisionalmente a edificios nuevos del Complejo Cultural Universitario (CCU). Unos meses después, la universidad consiguió reinstalarse en sus instalaciones actuales en Rancho Colorado.
Después de esa experiencia, la perspectiva de vida de Otoniel cambió, pues unos pasos de diferencia pudieron depender de su propia vida. En sus más de treinta años como docente, Otoniel nunca había experimentado un temblor de esa magnitud.
“Uno debe ser humilde y que debes hacer las cosas, debes actuar pensando en el bien de tus alumnos y de la gente que te rodea porque desafortunadamente en un minuto te puedes ir, entonces pues hay que buscar vivir bien y hacer las cosas bien para beneficio tuyo y de los que te rodean”, precisó.
Por unos meses, el maestro se vio muy afectado ante cualquier microtemblor y tenía la sensación de que temblaba todo el tiempo. Actualmente, el exadministrativo y profesor jubilado toma con más tranquilidad los temblores. Él aconseja a los maestros ver por el bien de sus alumnos incluso en los escenarios más críticos.
“Conservar la calma y pensar en la integridad de sus alumnos y seguir aquellos protocolos que sabes que te van a salvar la vida a ti y a tus alumnos porque pues hubo compañeros docentes en aquel entonces que cayeron en pánico y salieron corriendo primero ellos y dejaron a sus alumnos atrás y pues es entendible porque pues sí es algo, un sentimiento muy fuerte donde se llega a activar tu sentido de supervivencia y te olvidas de los demás, pero aunque sea entendible no es justificable, tú tienes que tener, conservar la mente fría para poder reaccionar positivamente a tu favor y principalmente a favor de tus alumnos”, recomendó.
Casi 10 años después todavía hay edificios en mal estado por el temblor del 2017
Eduardo Ismael Hernández, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP, comentó en rueda de prensa que, a casi 10 años de este temblor, todavía hay edificios afectados, como el antiguo edificio de Finanzas del Gobierno del Estado, como un ejemplo de inmueble que sufrió severos daños.
A fecha de 2026, la reconstrucción de los inmuebles históricos dañados por el sismo del 19 de septiembre de 2017 en Puebla registra un avance general del 90 por ciento, según informes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En rueda de prensa, junto con José Alberto Herrera Hernández, director de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP, señalaron la falta de instalación de estaciones de registro sísmico en la entidad, para argumentar que no se ha avanzado lo suficiente en materia de preparación y prevención.
Ambos especialistas explicaron que la vulnerabilidad se agrava en las casonas antiguas de mampostería no reforzada que han resentido el impacto de sismos históricos (1985, 1999 y 2017), así como en las edificaciones producto de la autoconstrucción que no respetan los reglamentos sismorresistentes.
Este 19 de septiembre se conmemora en México el Día Nacional de Protección Civil, una fecha establecida para fomentar la cultura de la prevención y recordar a las víctimas de los sismos de 1985 y 2017. La mayoría de los poblanos tiene un recuerdo triste que contar en torno a estas fechas, pero depende de las autoridades y de la sociedad que, en el próximo sismo, las historias trágicas disminuyan o sean nulas.