Cohesión Social
El prietito en el arroz del dispositivo de seguridad para proteger a las mujeres durante las marchas del 8M, fue el equipo antimotines de la SSP en el resguardo de la sede de la Fiscalía General Estado (FGE).
Alguno de esos que abundan en la Secretaría de Seguridad Pública del estado con “iniciativa propia”, desacató la instrucción de los mandos policiales y del titular del Ejecutivo, al ordenar dispersar con polvo químico de extintor a un grupo de mujeres que se manifestaba en el acceso principal de la FGR.
Se trató sin duda de una torpeza descomunal que debería tener consecuencias en el departamento de asuntos internos de la SSP, porque hizo caso omiso a las órdenes de sus superiores.
El mando policial que dio al orden de atacar a las mujeres con polvo de extintores, son de esos gorilas que no entienden nada, salvo el ejercicio desmedido de la fuerza policial, causando un grave daño a la imagen de la mujer al frente de la FGE, Idamis Pastor.
Cómo una mujer a cargo de la autónoma dependencia encargada de la procuración de justicia, justo en el día de las marchas contra la violencia de género y la desigualdad, atacó a las mujeres con extintores manipulados por hombres policías.
Las mujeres atacadas habían denunciado el presunto uso de gas lacrimógeno para dispersarlas del acceso principal del edificio de la FGE, en la esquina del Bulevar 5 de Mayo y la 31 Oriente, pero no presentaron ningún indicio si en efecto era gas pimienta.
De acuerdo con los videos grabados por las activistas y manifestantes, se puede observar, a la luz de la tarde del8M, cómo de entre las filas policiales de resguardo del inmueble se utilizó polvo amarillo de extintor en un artero ataque a las mujeres vestidas de morado.
Esta acción policial imprudente expuso a las autoridades estatales a dar explicaciones inverosímiles del presunto uso de extintores por parte de la policía solo para sofocar el fuego por la quema de pancartas y papel adherido en los muros, y en ningún momento -aseguraron- se utilizó para atacar a las manifestantes, pero el video de lo ocurrido no miente.
Qué necesidad tenía el gobierno de intentar justificar lo ocurrido registrado por los equipo móviles y publicados en las redes sociales, para presentar una narrativa oficial distinta que enardeció más a las mujeres agredidas por policías estatales; qué necedad y necesidad de negar la realidad de los hechos.
Ocurrieron los hechos de violencia contra las mujeres en el edificio de la FGE prácticamente al final de las manifestaciones, que a diferencia de otros años hubo menos desmanes, pero que fue el “prietito en el arroz” de graves consecuencias el daño a la imagen al gobierno.
Si por “saldo blanco” reportado por la corporación policial se entiende que no hubo enfrentamientos físicos, daños a inmuebles del Centro Histórico y sin detenciones – a diferencia de años anteriores, está bien- pero la violencia ejercida contra las manifestantes debe investigarse por Asuntos Internos de la SSP para sancionar al o los responsables, y la institución policial la obligación de disculparse con las mujeres por la agresión.
Pareciera un tema sencillo o menor, pero si realmente el gobierno tiene un compromiso por la protección de las mujeres contra la violencia, debe disculparse con ellas porque de otra manera se cae el discurso oficial contra la violencia, la equidad e igualdad de género, cuando las agrede.
Veremos si la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado, que desplegó a varios observadores a la marcha 8M, incluida la propia presidenta de la CDH Rosa Isela Sánchez Soya, inicia una investigación de oficio.
La CDH debe emitir alguna recomendación a la SSP por la violencia contra las mujeres, porque si va a guardar silencio, mejor que siga en sus pasarelas de moda y degustando de la gastronomía en restaurantes de lujo.




