Filosofía sin escrúpulos
Olinia es un auto eléctrico incluyente y “todo terreno” porque se adapta a todas las necesidades posibles de la población y a los “charcos” así como a las “inundaciones” que hay en el país. Hay dinero para invertir de manera colaborativa con 22 estados en un auto mexicano, pero no para pavimentar calles ni mejorar los sistemas de drenaje de ciudades y pueblos.
Sin ser tan pesimistas, Olinia suena a progreso, porque esta vez sí se tomaron en cuenta las necesidades de la gente. Desde el espacio para acomodar un colchón en el toldo, hasta la posibilidad de que comerciantes transporten su mercancía y que personas usuarias de silla de ruedas puedan subir con mayor facilidad. Se buscó un precio accesible y que no contaminara. Diez de diez. Pero... ¿de verdad funcionará tan bien como suena?
Porque el fuerte de México no son precisamente los proyectos de transporte. Por ejemplo, el Tren Maya moviliza apenas 2 mil 474 pasajeros diarios, cuando se esperaba que transportara al menos 8 mil 200 personas al día. Esto ha generado pérdidas millonarias, sin mencionar los constantes descarrilamientos por anomalías en los cambios de vía, las fallas mecánicas y eléctricas continuas, así como los hundimientos en los pilotes del Tramo 5 Sur, que han exigido demoliciones y refuerzos estructurales.
Ojalá Olinia sea la excepción. Esperemos que no resulte igual que otros proyectos impulsados por el Gobierno de México que se anuncian, pero no terminan utilizándose, como la famosa vacuna Patria contra la COVID-19. A pesar de que su desarrollo comenzó en marzo de 2020 y de que en 2023 se prometía la fabricación de al menos 4 millones de dosis si la COFEPRIS la autorizaba, hasta la fecha la vacuna no ha podido producirse, según reconoció recientemente, en febrero, la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Una vacuna que costó 900 millones de pesos y que el pueblo de México no pudo utilizar cuando realmente la necesitaba.
Pero volviendo al auto eléctrico hecho en México, si realmente funciona como dicen, podría incluso salvar vidas. En un artículo de la revista Nature se reportó que, en China, los autos eléctricos evitan la muerte prematura de 260 mil personas al reducir las emisiones de carbono que contaminan el medio ambiente y afectan la salud de quienes respiran ese aire.
Esperemos que los investigadores y el Gobierno de México sigan invirtiendo en proyectos que realmente mejoren la calidad de vida de la población. Hacen falta iniciativas para combatir la escasez de agua, reducir la generación de residuos, crear más espacios verdes que disminuyan las islas de calor, desarrollar medicamentos con perspectiva de género y generar tecnología que ayude a reducir la brecha educativa, entre muchas otras.
Mirar más al pueblo y menos a la sonrisa de los empresarios. Escuchar a la ciudadanía. Tantita empatía.