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PUEBLA, Pue., 17 de septiembre de 2026.- La soberanía de México enfrenta desafíos tanto en el ámbito interno como en las relaciones con otras naciones, particularmente con Estados Unidos, debido a problemas como el crimen organizado, la corrupción y las asimetrías de poder, señaló Juan Pablo Aranda Vargas, director del Instituto Promotor del Bien Común (IPBC) de la UPAEP.
El análisis del politólogo ocurre después de que la presidenta Claudia Sheinbaum encabezara su segundo Grito de Independencia desde el balcón de Palacio Nacional, donde incorporó a sus arengas la frase “¡Viva México libre, independiente y soberano!” durante la ceremonia por el 216 aniversario del inicio de la Independencia.
De acuerdo con Aranda Vargas, existe una diferencia entre la soberanía constitucional, establecida formalmente en el artículo 39 de la Constitución mexicana y sustentada en la soberanía popular, y la soberanía geopolítica, que está condicionada por las relaciones económicas, comerciales, políticas y de seguridad entre los países.
En este sentido, explicó que México es constitucionalmente un Estado libre, independiente y soberano; sin embargo, en la práctica enfrenta condiciones derivadas de su dependencia geopolítica de Estados Unidos, así como de problemas internos que limitan la capacidad del Estado para ejercer plenamente el control sobre determinados territorios.
El especialista señaló que el crimen organizado representa uno de los principales desafíos para la soberanía interna, debido a que los grupos criminales ejercen violencia y disputan al Estado su capacidad para garantizar el orden y la seguridad. Desde la perspectiva de Max Weber, recordó, una de las funciones centrales del Estado es mantener el monopolio legítimo de la coacción.
A su vez, la presencia del narcotráfico y la violencia tiene repercusiones en la relación con Estados Unidos, debido a que los problemas de seguridad en México también tienen efectos en la frontera común. En este contexto, Aranda Vargas consideró que la respuesta debe construirse mediante coordinación bilateral con reglas claras, en lugar de acciones unilaterales que puedan vulnerar la soberanía nacional.
El tema ha cobrado relevancia en las últimas semanas ante las presiones del gobierno estadounidense para que México fortalezca sus acciones contra el narcotráfico y la corrupción. Sheinbaum ha respondido defendiendo la soberanía nacional y reclamando reciprocidad a Estados Unidos en asuntos como el tráfico de armas, lavado de dinero y consumo de drogas.
Ante este escenario, el director del IPBC planteó que recuperar la capacidad del Estado requiere combatir la impunidad, profesionalizar las corporaciones de seguridad y mejorar las condiciones laborales de las policías, además de fortalecer la coordinación entre los poderes de la Unión y los gobiernos federal, estatal y municipal.
También consideró necesario fortalecer la educación cívica y la cultura de la legalidad, pues la democracia no depende únicamente de las instituciones y las leyes, sino también de la participación activa de la ciudadanía.
“Yo creo que la vida del ciudadano y precisamente su condición como parte de la soberanía popular, pues pasa por vivir la democracia, por vivir los valores democráticos, por participar en las elecciones, participar en asociaciones políticas, sociales, etc.”, expresó.
Aranda Vargas advirtió que uno de los pendientes del país es evitar que los ciudadanos se conviertan en individuos aislados y ajenos a lo que ocurre en su entorno, al considerar que la democracia también requiere compromiso y participación social.
“No es solamente instituciones y leyes, sino también que los ciudadanos trabajen. Entonces yo creo que el llamado debe ser a que todo mundo haga el trabajo que le corresponde”, concluyó.




