Las Batallas
Envidia de la buena, es lo que provoca el anuncio del gobierno federal y de estado de Hidalgo con la llegada de una inversión de 16 mil millones de pesos en el Polo de Desarrollo del Bienestar, con dos proyectos.
A diferencia de Puebla, por las limitaciones en la secretaria de Desarrollo Económico del estado, en el vecino estado sí arriban los capitales, a diferencia de la ausencia de capitales en el Polo de Desarrollo, en San José Chiapa.
Pero no hay que ir lejos, en Tlaxcala arribó inversión privada superior a los 540 millones de dólares (más de 10 mil millones de pesos), sólo en un proyecto relacionado a la agroindustria y la manufactura regional.
En el estado de Hidalgo, la firma DEWA capital, contempla una inversión estimada total de 10 mil 106 millones, la cual incluye la construcción y desarrollo de las primeras naves industriales en la zona.
Como se puede comprobar, no son inversiones de salivazos ni cartas de intención de empresas, se trata de proyectos tangibles porque están construyendo las primeras naves.
El espacio en el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar en la Reserva Zapotlán, de aquella entidad, estará destinado principalmente a la manufactura y logística, y ofrecen lotes de múltiples formatos diseñados para empresas ancla y usuarios finales.
Para que se den una idea de cómo se trabaja en otros estados para favorecer el crecimiento en la economía formal, las empresas de esta industria serán generadores de cinco mil 100 empleos permanentes en su primera fase.
Contrasta esta política de fomento al empleo asegurado con alta en el IMSS, con el desenfrenado crecimiento de la economía y empleos informal en la entidad poblana, donde la permisibilidad a la informalidad daña el crecimiento y el ambiente de negocios para la llegada de capitales nacionales y foráneos.
Em Hidalgo, ese proyecto integra criterios (ESG) mediante el uso de energía renovable in situ, reúso de agua y la creación de equipamiento de bienestar social en superficies de donación (centros de salud, guarderías, jardín de niños, casa de cultura, biblioteca pública y espacios deportivos). Contrasta esta reserva hidalguense con la incertidumbre en San José Chiapa, en Puebla.
De acuerdo con los datos oficiales del gobierno federal, en el Polo de Desarrollo del Bienestar de Hidalgo, la inversión anunciada es de 500 mdd de capital privado; generará en una primera fase entre 5 mil y 6 mil empleos, con la instalación de las empresas Knipping Automotive (empresa alemana de autopartes), Servicios Integrados y Administración de Alta Gerencia (Estados Unidos) y la Comercializadora Ragón (México).
Estas inversiones fortalecen la vocación regional de la agroindustria, la cadena automotriz y la conexión con el turismo cultural del estado de Hidalgo.
Cuenta demás con una infraestructura y enfoque social al articular el Polo de Desarrollo con escuelas de educación media superior y superior para capacitar talento local; la construcción de un Centro de Educación y Cuidado Infantil (CECI) para los hijos de las madres trabajadoras del complejo.
Son odiosas las comparaciones, pero los resultados están a la vista en materia de promoción de las inversiones, lo que no ocurre con éxito en Puebla por la secretaría del ramo, en la medida que se ha perdido la vocación de crecimiento industrial.
Si la secretaría estatal con su titular encargada de la atracciones de inversiones y empresas engaña a su jefe con puros proyectos de salivazos de 20 mil millones de pesos que no aterrizan, los Polos de Desarrollo del país como Tlaxcala e Hidalgo, les ponen la muestra con la coordinación federal. ¿Con esos secretarios pretenden consolidar la transformación en Puebla?




