Estos son los poblanos que buscan llegar a San Lázaro en 2027
PUEBLA, Pue., 21 de agosto de 2026.- El robo de autopartes en Puebla ya no responde a hechos aislados.
La incidencia, los puntos de operación y la rapidez con la que las piezas llegan al mercado ilegal revelan un delito que aprovecha la alta circulación vehicular, la escasa vigilancia en algunas zonas y la demanda constante de refacciones de segunda mano.
Información de reportes ciudadanos, publicaciones en redes sociales, denuncias presentadas ante la Fiscalía General del Estado (FGE) y operativos de corporaciones de seguridad muestran que la mayor concentración de casos se registra en la capital poblana y municipios conurbados, donde convergen corredores comerciales, hospitales, universidades y centros de trabajo.
Entre las zonas donde vecinos han reportado con mayor frecuencia el robo de espejos, faros, computadoras, defensas y llantas se encuentran La Paz, Huexotitla, El Mirador, Chulavista, Bella Vista, Las Ánimas, Lomas de Angelópolis, La Noria, San Manuel, El Cerrito, Prados Agua Azul, la colonia Amor y sectores de la Reserva Territorial Atlixcáyotl. A estos puntos se suman áreas de San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Cuautlancingo y Coronango, donde el crecimiento urbano incrementó la concentración de vehículos durante gran parte del día.
Las víctimas coinciden en un patrón: el vehículo permanece estacionado entre 15 minutos y dos horas.
Al regresar, alguna autoparte ya fue retirada sin causar daños mayores a la carrocería, lo que refleja un alto grado de especialización de los responsables.
Fuentes de seguridad consultadas por Quadratín Puebla señalan que las bandas suelen operar en células de entre dos y cuatro personas.
Mientras uno vigila el entorno, otro desmonta la pieza utilizando herramientas inalámbricas o llaves especializadas. Un tercer integrante permanece a bordo de un vehículo o motocicleta para facilitar la huida.
Los tiempos de ejecución son mínimos. Sustraer un espejo lateral puede tomar menos de un minuto; retirar un juego de faros entre dos y cinco minutos, mientras que una computadora automotriz puede desmontarse en menos de diez minutos cuando los delincuentes conocen el modelo del vehículo.
La selección de las unidades tampoco es aleatoria. Los grupos privilegian vehículos de alta demanda comercial y modelos recientes, cuyos componentes alcanzan precios elevados en el mercado de refacciones. Marcas japonesas, coreanas y algunas camionetas de fabricación estadounidense suelen figurar entre las más afectadas debido a la facilidad para colocar sus piezas.
Las investigaciones de autoridades estatales muestran que el destino de las autopartes sigue una ruta definida. Algunas son vendidas a talleres mecánicos que no verifican su procedencia; otras llegan a establecimientos dedicados a la comercialización de refacciones usadas, mientras que una parte importante se oferta mediante perfiles anónimos en Facebook Marketplace, grupos privados de compraventa y aplicaciones de mensajería.
El uso de redes sociales redujo los riesgos para los vendedores. Las publicaciones permanecen activas sólo unas horas, los perfiles suelen ser desechables y las entregas se concretan en estacionamientos de centros comerciales, gasolineras o espacios públicos, donde resulta difícil identificar a los responsables.
En paralelo, autoridades federales, estatales y municipales han ejecutado cateos en establecimientos y deshuesaderos donde han localizado autopartes con reporte de robo o sin documentación que acredite su origen. La zona de la 46 Poniente continúa bajo vigilancia permanente debido a la concentración de comercios dedicados al ramo automotriz, aunque las autoridades han reiterado que la existencia de negocios formales no implica que todos participen en actividades ilícitas.
Una autoparte ofrecida entre 40 y 60 por ciento por debajo de su precio comercial encuentra compradores con facilidad, especialmente cuando no se exige factura o documento que demuestre su procedencia.Ante este panorama, las recomendaciones de las autoridades son claras: evitar dejar vehículos durante largos periodos en calles poco transitadas, privilegiar estacionamientos con vigilancia y videovigilancia, instalar sistemas de alarma y dispositivos antirrobo para espejos y llantas, grabar el Número de Identificación Vehicular (VIN) o una marca distintiva en componentes susceptibles de robo, conservar facturas de accesorios, activar sistemas de rastreo cuando sea posible y denunciar cualquier hecho ante la Fiscalía General del Estado (FGE).




