Las Batallas
Hablar de democracia en pleno siglo XXI, cuando hay millones de pobres, analfabetas, estudiantes que no pueden continuar con sus estudios por falta de recursos para sufragar el material escolar, resulta ridículo por decir lo menos sobre todo, cuando los partidos políticos y proceso electoral del próximo año tendrán una asignación de más de 10 mil 842 millones de pesos.
Es una afrenta para una nación con tantas carencias, una economía débil por segundo año consecutivo, donde el dinero no cubre las necesidades más elementales. Resulta una burla que los legisladores de todas las corrientes políticas recurran a una retórica de bienestar general, cuando los únicos beneficiados son ellos mismos.
Eso también incluye a los funcionarios de los tres niveles de gobierno, presidentas y presidentes municipales, gobernadoras, gobernadores y la misma titular del ejecutivo federal. Es una hipocresía externar que somos una nación que va en crecimiento, la realidad que se busca ocultar, muestra otro rostro.
¿Acaso la residente de Palacio sabe cuánto cuesta un kilogramo de carne? por supuesto que no, ella no realiza las compras de la casa, los gastos están sufragados, la luz, el vestido, transporte, la comida, el pago del celular, los viajes, todo esto y más es con el cobro de los impuestos de todos los mexicanos, nadie escapa a ello.
Y no se diga de las gobernadoras y gobernadores, que en el caso de la ciudad de México, Clara Brugada, recurrió a un arreglo facial, entre muchos otros, solo es cuestión de comparar fotografías de cuando llegó a Iztapalapa, desplazando a Juanito, de triste historia, y vean hoy como luce. Es notorio que los milagros no existen, pero si una manita de gato.
Y podemos continuar con otro personaje. La mandataria estatal de Campeche, Layda Sansores, quien también ha recurrido a cirugías para modificar su apariencia, aunado a la ropa y bolsas de diseñador. Que ya era su estilo desde que fue miembro del poder Legislativo y luego alcaldesa de Álvaro Obregón, en la capital del país.
Otro caso, Marina del Pilar, gobernadora de Baja California, que luce ropa de marca y se sabe de sus nexos con el narco.
Me expongo a que me tilden de misógino, sin embargo, los hechos están registrados y evidencian que estas personas han aprovechado su responsabilidad y cargos políticos para burlarse del electorado y ejercer un presupuesto a su antojo y cuidado personal. Me vendrán con el argumento de que está considerado dada su investidura.
Un ejemplo de lo que es la austeridad, fuera de nuestra frontera y sí miramos y conocemos la historia de Uruguay, lo fue José Mujica, el presidente que vestía como la gente trabajadora y se movía en su Volkswagen, vehículo del que hay muy pocos en nuestro país y que en un tiempo fueron taxis.
¿Cuándo se quiere se puede, o no?




