Hablemos de salud integral
En una de las conferencias matutinas, la presidenta Claudia Sheinbaum les leyó la cartilla a los funcionarios públicos de la 4T-Morena (Partido-Estado) para que renuncien a sus cargos si aspiran a ser candidatos en las elecciones intermedias de 2027.
En el Consejo Nacional del Partido-Estado que preside Luis María Acalde Luján, establecieron reglas en el proceso interno, así como prohibiciones, para quienes aspiran a ser postulados a gobernadores, diputados federales, locales o alcaldes.
Pero en ese partido se pasan por el arco triunfo lo que pida Sheinbaum o reglamente Alcalde, poque así sucedió con el exhorto presidencial contra prácticas de nepotismo político.
Ocurrido también con el llamado de la lideresa nacional morenista para que los militantes se ciñeran a los principios de la austeridad juarista, evitando la ostentación de lujos, riqueza, joyas, volar en clase premier, etcétera; hicieron caso omiso lo mismo Noroña, los hijos de AMLO y los nuevos ricos de Morena.
Así ocurre en la entidad poblana gobernada por Morena, bueno, bajo las siglas de Morena, los priistas, que han hecho del proselitismo electoral un modus vivendi y operandi, pasándose por… alto las peticiones de la primera morenista del país.
Alentados desde la cúspide del poder político, gobernantes, dirigentes y militantes de Morena cometen cualquier cantidad de obscenidades de propaganda en actos anticipados de campaña, violando la legislación electoral y las reglas internas del partido oficial, previo al proceso electoral local de 2027.
Empezaron los funcionarios públicos estatales de manera abierta o encubierta tapizando las ciudades con publicidad política con espectaculares o panorámicos, publicaciones impresas, en redes sociales y en entrevistas haciéndolas pasar como periodísticas, para promover sus aspiraciones, algunos, incluso antes de que Morena fijara las reglas del proceso interno.
Es legítimo que cualquier ciudadano, funcionario público o militante de ese y otros partidos políticos aspiren a ser candidatos a cargos de elección popular.
Lo que no se vale es que utilicen los cargos públicos para promoverse, oculten el origen de gastos millonarios en publicidad y usen la estructura gubernamental con fines partidistas.
Así ocurre con los secretarios del gabinete estatal Laura Artemisa García Chávez, secretaria de Desarrollo Social; José Luis García Parra, el jefe del gabinete estatal, y la secretaria de la Juventud y el Deporte, Gabriela Sánchez Saavedra.
Utilizan el cargo público para su promoción partidista, dejando de atender las responsabilidades de los respectivos cargos públicos, y al mismo tiempo ocupan el dinero público y los bienes del gobierno -que son de los poblanos- para emprender campañas electorales anticipadas.
Resulta por demás grotesco utilicen la imagen del gobernador o de la presidenta de la república para hacer proselitismo, colgadas (os) de un prestigio que no les corresponde, y en el mejor de los casos, tendrían que construir liderazgo a ras de piso, no a billetazos.
Si es tal el interés de ser candidatos a cargos de elección popular, deberían acatar la instrucción presidencial y renunciar a sus respectivos cargos.
Si quieren hacer campaña interna en Morena, tienen esos espacios partidistas, pero hacer dispendio millonario con publicidad abierta, es un acto de corrupción política, además de ilegal, es inequitativo para el sistema electoral de partidos, porque son campañas anticipadas.
Salieron con el invento de presuntas aspirantes a candidaturas como la de Celina Peña, Subsecretaria federal de Desarrollo Tecnológico, quien desoye a la presidenta Sheinbaum, y aparece rodeada de panfletos (Latido Poblano) -y planfleteros-; una aspirante, con todo respeto, sin mayor trayectoria ni trascendencia política partidista, salvo sus bonos académicos. ¿Pero quién la financia?
El casos más escandalosos es de secretaria de la Juventud y el Deporte, quien tiene un pie en el ring y otro en la oficina pública, poniendo entre dicho su ética deportiva y como servidora pública, al utilizar el deporte con fines propagandísticos, sin que le rinda cuentas a nadie del origen del financiamiento. Ella usa al partido y al gobierno, ¿o viceversa? Es pregunta.
Bueno, el colmo -por aberrante- es la campaña adelantada de la presidenta estatal de Morena, la que se hace llamar Olga Romero Garci-Crespo, quien debería ser la primera en respetar como dirigente las reglas internas de Morena en el proceso interno, pero no.
Con toda desfachatez empezó a promoverse en redes sociales y en bardas en Tehuacán, en una burda y torpe réplica de la silueta de Sheinbaum candidata; ¿de verdad es tal la ambición por el dinero de la herencia familiar y el poder político?, sí, porque esa región es de cacicazgos de horca y cuchillo.
Es la misma tónica se desenvuelve la discípula de la cienciología, Olivia Salmón, la directora de la Lotería Nacional, que utiliza los recursos federales en su promoción política partidista; una mujer sin trayectoria política partidista, pero buena para los negocios. Debería hacerle caso a su jefa, y renunciar, si quiere que la conozcan más allá del jet set del Club Deportivo La Vista.
Están desatados lo demonios por las candidaturas, hasta la titular del organismo de Carreteras de Cuotas, Norma Layón, le dedica más tiempo a entregar dádivas -que no se sabe si salen de su bolsa o del peaje- en la región de Texmelucan, sin cumplir con sus tareas como funcionaria para desquitar el sueldo que le pagan los poblanos.
Y con ese mismo cinismo hace la propio la diputada federal Rosario Orozco Caballero, que aspira a la alcaldía de Tehuacán, sin importar las deudas morales y políticas por el atraco de 600 millones de pesos -y muchos más- cometidos durante el cogobierno con su difunto esposo.
Esta juego perverso de campañas anticipadas, ya hasta el entró la diputada federal panista Genovera Huerta.
Diría Kamen Nacif, en una de sus expresiones en el caso Lidya Chacho: “¡pero qué asquerosidad es esta!”.