Notas para un lector improbable
El grupo dominante en el estado y en Morena, con seguridad han medido el costo social y político por las obras del cablebús y el parque de reciclado en San José Chiapa.
Si la medición de este grupo a los efectos negativos en las elecciones intermedias de junio de 2027 se reduce a catalogar las protestas opositoras como grupos minoritarios o focos de resistencia, seguro confían en los instrumentos estadísticos de medición que utilizaron.
En este cálculo de daños sociales o electorales, igual ya midieron a los motoristas quienes en dos días consecutivos han realizado caravanas en diferentes puntos de la ciudad, contra la ley casco.
Lo mismo protestaron por la inexplicable e injustificable burocracia y las presuntas “fallas” para la entrega puntual de los hologramas, que muy a su pesar, las reclamaron porque tienen que cumplir la ley impuesta.
Lo que deben considerar los estrategas y asesores del grupo político en el poder es que las manifestaciones de los bikers no pertenecen a un grupo político de activistas sociales, y muy lejos de estar influenciados por motivaciones partidistas.
Los motociclistas forman parte de una subcultura urbana unida por la pasión de los llamados “caballos de acero” y la vida en la carretera.
Lejos de los viejos estereotipos, hoy abarcan todo tipo de profesiones, pero comparten un fuerte sentido de libertad, hermandad y lealtad hacia su comunidad; que no se equivoquen los analistas de estudios prospectivos, porque subestimarlos tendrá efectos negativos.
En un posible escenario electoral, en el supuesto de que los argumentos jurídicos favorezcan al grupo político en el poder para iniciar las obras del cablebús, vencidos los opositores con recursos legales, lo menos que enfrentarán serán focos de resistencia civil física para intentar boicotear los trabajos.
Conviene recordar que al gobierno de Rafael Moreno Valle (+) un grupo de activistas, incluyendo investigadoras del Centro Regional de Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la BUAP, junto con ciudadanos, se encadenaron en la entrada de la Casa del Torno (siglo XVII), ubicada en la calle 8 Norte del Barrio del Artista, a finales de 2012 e inicios de 2013.
Esas académicas “combativas” resistieron contra la demolición del edificio donde se instalaría la terminal del frustrado Teleférico, de Los Fuertes al Centro Histórico, ¿lo recuerdan?; pues esas “activistas” hoy callaron “como momias” en torno al cablebús, porque ahora son funcionarias(os) de los gobiernos de la 4T.
Dicho de otra manera, existen antecedentes sociales históricos contra obras de transporte por cable, en esos años 2012-2013 por el Teleférico turístico, y se repite la historia opositora contra un transporte aéreo, ahora de pasajeros, con el cablebús, como el que funciona en Ciudad de México.
Ocurre lo propio con la instalación del Parque de Reciclado de Basura en el Polo de Desarrollo en San José Chiapa.
Es una mala idea utilizar al líder cetemista Leobardo Soto Martínez en el conflicto, porque además del desprestigio por haber utilizado huachicol (combustible robado ductos de Pemex) en la flotilla de camiones materialistas de la CTM en la construcción de la plancha para la automotriz Audi.
Y debería de alejarse el grupo político de utilizar a los cetemistas (o usar las siglas para contratar golpeadores) como grupo de choque contra los opositores a la recicladora, y eso sería muy peligroso para la gobernabilidad y la paz en ese municipio.
Sólo con el simple hecho de iniciar las obras del cablebús en la ciudad de Puebla, y la recicladora en San José Chiapa, se observa como un escenario de altos riesgo de conflicto social que se puede agravar con la aplicación de medidas judiciales o de uso de la fuerza pública.
En el supuesto de realizar las obras de ambos proyectos, superando las resistencias, por los métodos que sean, al coincidir la instalación del cablebús y la recicladora con el proceso electoral de junio de 2027, será de pronóstico reservado si habrá voto de castigo en las urnas.
Las repercusiones pueden reducirse en la ciudades de Puebla y en San José Chiapa, pero correrían en riesgo de modificar los números en los distritos electorales locales y federarles, principalmente estos últimos, de los que depende Claudia Sheinbaun y la 4T, para el control absoluto de la Cámara federal de diputados.
Sólo un cálculo desde el Palacio Nacional podría ser factor para posponer las obras del cablesbús y la recicladora, para retomar un día después de amarrar la aplanadoras morenistas en las elecciones locales y federales, este no es un escenario descartable. Veremos.




