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La cúpula del partido oficial Morena empezó a meter el acelerador para la designación de candidatos en las 17 gubernaturas, a la Cámara de Diputados y en las principales ciudades donde elegirán alcaldes.
En las elecciones locales intermedias de junio de 2027, en el estado de renovarán el Congreso local y las 217 presidencias municipales; la capital del estado es la joya de la corona.
La ciudad de Puebla cuenta con una lista nominal de 1 millón 338 mil 534 electores: 710 mil 700 mujeres (53.1%) y 627 mil 827 hombres (46.9%); representa el 27.2 por ciento de la lista nominal del estado, un enclave importante.
Son 4 millones 926 mil 224 electores en el estado-de acuerdo con el corte de enero de 2026); 2 millones 628 mil 230 son mujeres (53.4%) y 2 millones 297 mil 979 hombres (46.6%).
Se trata de una bolsa electoral relevante en la nueva configuración de la cámara de diputados, con 16 distritos electorales federales; 26 distritos locales y 217 municipios.
La definición de la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Puebla estará influida principalmente por la decisión presidencial, conjugada con las interacciones de la dirigencia nacional morenista y el peso específico de los perfiles desde el gobierno estatal.
En la ciudad capital también jugará un papel determinante el Partido Acción Nacional (PAN) que ha gobernado la ciudad capital, y de manera gradual ha recuperado espacios mediáticos, de manera voluntaria o involuntaria.
Empero es el partido oficial Morena el que atrae los reflectores, principalmente en la definición del o la abandera para la ciudad capital.
El dilema para Morena y las tribus internas es quién y cómo se impondrá en la nominación del o la abandera.
La primera gran definición en Morena es si se la juegan con la reelección de José “Pepe” Chedraui Budib, que dependerá del nivel de influencia y operación del exgobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
La presidenta podrá tener en sus posibilidades de influir en la decisión en la encuesta de Morena con la participación de Olivia Salomón, como alternativa a la no reelección de Chedraui, pero la directora de la Lotería Nacional no pasaría ni el filtro de las encuestas en Puebla, y sería una carta débil.
El grupo dominante en el gobierno estatal tampoco tiene mucho que presumir con la lista de promovidas a la nominación de Morena, porque juntas, Gabriela Sánchez, Laura Artemisa y Celia Peña, no hacen una para pelearle la reelección a Chedraui.
En esta circunstancia, de no reelegirse el presidente municipal, la opción de género, es decir, Olivia Salomón, Gabriela Sánchez, Laura Artemisa o Celia Peña, cualquiera de ellas son pocos competitivas.
Es aquí, es este escenario posible, que, de apostarle Morena por una candidata, adquiere fuerza la irrupción del PAN con otra candidata altamente competitiva.
Contra la cualquiera de las “corcholatas” guindas, en este escenario adquiere fuerza la aparición de la expriista y exalcaldesa poblana, Blanca Alcalá Ruiz.
Fluye en las venas de Alcalá Ruiz el ADN priista, la misma sangre tricolor de quienes predominan en Morena; tiene el mismo origen del partido tricolor, lo que se convertiría en una ventaja y no un obstáculo, para hacer el uno, dos en la gobernabilidad del estado.
Con la exalcaldesa poblana no se daría el corrimiento de los llamados grupos conservadores aliados de Chedraui, vinculados con los vestigios del Yunque -la familia Rodríguez Regordosa- y las expresiones políticas relacionadas con el morenovallismo.
El grupo de Morena en el gobierno estatal, con Blanca Alcalá, podría ganar perdiendo con cualquiera de la “corcholatas” de género, la funcionaria federal y las estatales que no dan una como opción realmente competitiva.




