Cohesión Social
Un mundial de futbol FIFA en México no había reunido tantas expresiones de inconformidad social como las manifestadas en la víspera y el 11 de junio en Ciudad de México.
Mientras se inauguraba la competencia mundial en el estadio Azteca, al que tuvieron acceso sólo personas con alto poder económico debido a los precios exorbitantes, la ciudad capital fue escenario de manifestaciones de inconformidad.
La protesta más notoria fue la de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de Educación (CNTE), aliados del gobierno de la 4T que exigió con una huelga nacional y plantones les cumplieran las promesas de campaña, como derogar la Ley del Issste.
A estas protesta en las principales avenidas adyacentes al estadio Azteca se unieron, por lo significativo de la tragedia social y humanitaria, las madres buscadoras de sus familiares desaparecidos.
Le siguieron contingentes de las víctimas de otra tragedia como es el caso de los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, de la desaparición forzada desde el 26 de septiembre de 2014, en Iguala. Guerrero.
Tienen motivos suficientes los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa de salir nuevamente a las calles porque solo los utilizó Andrés Manuel López Obrador para ganar la elección presidencial, para luego darles atole con el dedo.
El tema de las desapariciones forzadas en México ha motivado la intervención de la ONU porque es una problemática creciente, que empeoró con los normalistas de Ayotzinapa, y se prolongó en una profunda crisis con la incursión de las madres buscadoras.
Aparecieron también en las protestas callejeras los exservidores públicos en retiro afectados por una ley promulgada por la 4T para podar los montos de las pensiones, que no podían en monto ser superior a los ingresos de la presidenta de México.
Hicieron lo propio los integrantes de Greenpeace que despegaron una pancarta monumental para llamar la atención de los problemas de contaminación que también están en juego.
El Mundial FIFA 2026 se convirtió en un foro mundial de oportunidad para compartirle al resto del mundo que, en México, sede del evento inaugural de futbol, existes graves problemas sociales, principalmente ligadas a las víctimas de la violencia del crimen organizado.
Tantos los familiares de los normalistas de Ayotzinapa como las madres buscadoras que buscan a sus familiares desaparecidos son víctimas de los grupos delictivos de la delincuencia organizada, asociada a los cárteles mexicanos.
Se inauguró el Mundial FIFA 2026 en un momento de la grave crisis del gobierno de la 4T, atrapados por las consecuencias de los abrazos y no balazos, que tiene en la banquilla de los acusados a gobernadores de Morena de presuntos vínculos con cárteles mexicanos.
No fue gratuita la ausencia de la presidenta en la inauguración del Mundial de Futbol en el estadio Azteca, pese a ser el país anfitrión y gozar de alga aprobación.
Se abstuvo de hacer frente al aplausómetro del respetable en el Azteca, como le ocurrió en Estados Unidos al presidente Donald Trump, abucheado en Nueva York durante un partido de baloncesto de las Finales de la NBA.
Increíble, peo ocurrió, dejar la representación presidencial en la inauguración del Mundial FIFA a la actriz y empresaria productora Salma Hayek, que mira desde el ruedo en el extranjero a un pueblo mexicano que se debate día a día con sus diversas problemáticas.
Imposible soslayar la realidad mexicana con sus problemáticas que se manifestaron en las calles de Ciudad de México, durante el evento inaugural del Mundial FIFA 2026.




