Hablemos de salud integral
La noche del veinticinco de julio de dos mil veintiséis, en el fraccionamiento Fuentes del Camino Real I, ubicado en la junta auxiliar de Santiago Momoxpan, San Pedro Cholula Ángel “N” presuntamente asesinó a sus padres e hirió a un menor de edad (aparentemente su hermano) dentro de su domicilio.
Las víctimas fueron identificadas como Luz María, y Ángel, de cincuenta y cuatro y setenta años de edad, respectivamente.
Sobre el señalado como responsable, se divulgó que era fisicoculturista, entrenador personal y una figura del nicho del fitness dentro de redes sociales
Sin embargo, esta fachada de entrenador, motivador y de bienestar, ocultaba aparentes problemas personales, explosividad, consumo de sustancias y extremismo religioso.
En los últimos videos que el sujeto público, adujo, entre otras cosas, que sus padres no entendían, que sí era un loco, pero un loco que sí creyó en Jesús y que Dios lo escogió para renovar toda la zona de San Pedro Cholula y de Puebla.
Los medios reportan que al momento de su detención, indicó que actuó porque “Dios se lo pidió”. No obstante, también se da noticia de que tuvo un deterioro gradual en su estabilidad y salud emocional, que inició en mayo de este año cuando fue descalificado de la competencia Mr. Fitness Puebla por dopaje, que hubo intentos por parte de su entonces centro de trabajo y su familia por ayudarlo, y que incluso, había salido –o escapado- unos días antes de un centro de rehabilitación al que había sido llevado.
Actualmente se encuentra vinculado a proceso por los hechos y sujeto a la medida cautelar de prisión preventiva.
Sobre esta base fáctica, me gustaría destacar algunas implicaciones del caso.
Para nadie es secreto que el consumo de ciertas sustancias para mejorar el rendimiento físico puede llevar a alteraciones hormonales y conductuales y que el crimen pudo haberse cometido en un desequilibrio de esta índole.
Por otro lado, no se podría descartar una psicosis religiosa e inclusive un delirio mesiánico, que lo llevara a cometer el crimen, pues el mismo afirmó ser “elegido por Dios para renovar la zona de San Pedro Cholula y Puebla” y “que sus padres no lo entendían” lo que alarma sobre las consecuencias del fanatismo religioso.
Y, finalmente, si su salud mental menguó a partir de que fue descalificado de una competencia de fisicoculturismo, aparecen dos de los más grandes males de nuestro tiempo; la infantilización y el narcisimo.
En efecto, cuando la autoestima del individuo depende de la afirmación que recibe de otros y de situaciones externas, no refleja sino un yo débil y frágil, que necesita continuamente de la aprobación ajena. Algo que se ha multiplicado en la época de las redes sociales.
Supuestamente, el imputado también afirmó en publicaciones que “creció en un ambiente donde tuvo todos los miedos del mundo y no comprendía por qué lo protegían de todo lo malo” lo que puede implicar una sobreprotección que generó falta de resiliencia ante los embistes de la vida.
Una clave para un buen vivir, es la percepción e interpretación de las cosas que nos pasan. Dicho de otro modo, es lo que piensa y sienta la persona, no el hecho de lo que le sucede lo que determina si se va a pasar por esa experiencia de modo sano o desarrollando alguna patología. Viktor Frankl encontró sentido en un campo de concentración, Kerri Rawson reconstruyó su vida después de enterarse de que su padre era el famoso asesino en serie “BTK”, mientras que otros no parecen soportar cosas de ínfimo calado.
Friedrich Nietzsche afirmó que “lo que no te mata, te hace más fuerte”, pero en la sociedad infantilizada actual, tal parece que “lo que no te mata, te hace más débil” y, ¿te hace cometer crímenes tremendos?




