Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Vivimos un mundo salvaje del que nadie escapa, la humanidad perdió el respeto por la vida. En México se volvió una cotidianidad conocer de muertes por accidentes, asesinatos, desapariciones de miles de mexicanos, donde cientos de mujeres recorren todo el territorio nacional en busca de encontrar el cuerpo de su hijo o hija; de confrontaciones entre las bandas criminales; del crimen organizado; de sicarios que matan a empresarios, productores de materias primas por no pagar derecho de piso y de inocentes que tuvieron la mala fortuna de perder la vida en fuego cruzado.
Estados Unidos no es la excepción. Jóvenes estudiantes, que se suben a una azotea para matar a sus compañeros; asesinatos en un centro comercial y una persona que acribilla a quienes van caminando por su camino.
Esto sin contar las muertes por los operativos de las fuerzas militares contra migrantes mexicanos o equipos sofisticados contra grupos terroristas a través de drones sin importar la población civil e infantes.
En Europa, Francia es otro ejemplo, donde un neurótico al que se le impide el acceso por manifestantes arremete con su automóvil contra una multitud. Hay muertes sin esclarecimiento en diversos países de la Unión Europea, como difunden noticieros de Alemania, Italia, donde la mafia sigue eliminando a sus adversarios.
A este mapa de horror lo observamos en Ucrania, donde el ejército ruso desplegó operativos en ese territorio europeo en su afán por anexarse varias entidades, bombardeando la capital de Kiev y otras localidades.
Ucrania, en el estudio de ACLED indica que entre el 1 de enero y el 28 de noviembre de 2025 los ataques indiscriminados de Rusia provocaron la muerte de más de 2.000 civiles. En ese periodo, la organización registró un récord histórico de más de 26.500 combates en Ucrania.
El genocidio que comete diariamente Israel por orden de Benjamín Netanyahu contra Cisjordania y en el Sur de Líbano, so pretexto de ataques de Hezbolá, con miles de vidas perdidas de mujeres, jóvenes, niños, adultos mayores, hombres que nada tienen que ver.
El exterminio israelí, me recuerda a Adolfo Hitler que embistió con su ejército a la comunidad judía en Europa, que acabó con Polonia y sucumbir ante la Alemania nazi.
Sin contar las muertes por enfermades, accidentes, causas naturales, los números son alarmantes.
¿A dónde va nuestro mundo? En este mapa del horror: más de 240.000 personas murieron a causa de conflictos y guerras civiles en 2025, casos en países africanos.
De acuerdo con un informe de Armed Conflict Location and Event Data (ACLED), en 2025 se registraron más de 56.000 incidentes de violencia contra la población civil, el nivel más alto en los últimos cinco años.
La Franja de Gaza volvió a situarse este año como uno de los escenarios más atroces, con miles de muertos. Ucrania, a raíz del conflicto con Rusia, también figura en el ranking de crímenes contra civiles.
Otro dato escalofriante, la organización monitorea periódicamente los escenarios de horror que enfrenta la población civil en distintas partes del planeta. En base a esos datos, señala que en 2025 hubo "831 millones de personas, el 16% de la población mundial", expuestas a conflictos.
ACLED registró 204.605 "eventos de conflicto" que incluye actos de violencia perpetrados tanto por actores estatales como no estatales– a nivel mundial entre el 1 de diciembre de 2024 y el 28 de noviembre de 2025, en comparación con 208.219 situaciones de este tipo en los 12 meses anteriores.
Israel y Rusia son "colectivamente responsables del 88% de todos los incidentes violentos contra civiles fuera de sus fronteras en 2025, como resultado de sus prolongadas guerras en Oriente Medio y Ucrania". El genocidio en la Franja de Gaza acumula ya más de 70.000 víctimas mortales y 171.000 heridos sobre una tierra arrasada por los bombardeos israelíes.
La organización International Crisis Group, un centro de investigación con sede en Bruselas, señala en un reciente informe que en noviembre de 2025 "la violencia de los colonos israelíes alcanzó nuevos máximos" en Cisjordania.
Las cifras son escalofriantes, sin duda vivimos un mundo salvaje.