¿Cuánto cuesta morirse en Puebla? Funerales desde 6 mil y hasta más de 100 mil pesos
PUEBLA, Pue., 13 de octubre de 2025.- La muerte de un tigre de bengala que escapó del zoológico Granja Animalia de Xicotepec, Puebla, durante las recientes inundaciones en la Sierra Norte, dejó al descubierto una serie de irregularidades en este lugar, que con anterioridad ha sido denunciado por colectivos animalistas.
Una de las organizaciones dedicadas al rescate y cuidado de la fauna silvestre es Selva Teenek de San Luis Potosí, que ya había señalado diversas situaciones en torno a la operación de este lugar, que es propiedad del alcalde de Xicotepec, Carlos Barragán.
En entrevista con Quadratín Puebla, la directora del parque Selva Teenek, Ena Buenfil, aseguró que el sitio ya había sido reportado desde hace tiempo por prácticas de explotación animal y reproducción indiscriminada de grandes felinos.
“Nos habían informado que reproducían tigres para tener siempre crías disponibles, rentarlas en ferias o cobrar por tomarse fotos con ellas. Eso se considera una falta al trato digno y respetuoso de los ejemplares”, afirmó.

La especialista advirtió que, aunque la ley mexicana permite la tenencia y compraventa de grandes carnívoros, eso no garantiza que los ejemplares sean de procedencia legal ni que reciban el trato adecuado, afirmando que esta práctica se ha vuelto una moda.
Sobre el escape del tigre, la activista cuestionó la versión oficial de que el ejemplar murió atrapado entre raíces y escombros.
“Un tigre puede nadar y ponerse a salvo. No hay fotos del cuerpo ni del rescate. ¿Quién puede negar que no le dispararon? Si el parque no tenía equipo para contenerlo químicamente, eso ya es una falta grave”, advirtió.
Añadió que todo zoológico debe contar con planes de contingencia y rifles con dardos anestésicos para evitar tragedias en situaciones de emergencia. El hecho de que se recurriera a cuerpos policiacos, dijo, demuestra que el parque carecía de medidas básicas de seguridad y manejo.
Señaló que Animalia pone en evidencia un problema estructural, que tiene que ver con la falta de supervisión de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) durante años, lo que permitió que varios zoológicos particulares operaran con deficiencias.
“Por mucho tiempo la Profepa pasó de noche. Había tráfico de fauna desde los mismos despachos, todo se arreglaba con dinero. Hoy parece que apenas están retomando el control”, comentó.
No obstante, resaltó que con la actual titular de esta dependencia, Mariana Boy, las cosas son muy diferentes, pues desde su punto de vista es la primera que en verdad está poniendo atención a este tipo de temas.
En este sentido, Ena Buenfil sentenció que Profepa tiene los elementos para clausurar el sitio hasta que cumpla con los requisitos legales y técnicos para operar nuevamente, como medidas de contención, protocolos de emergencia y documentación de procedencia legal de cada ejemplar.





