Adoración a la muerte, una práctica milenaria
PUEBLA, Pue., 14 de enero de 2026.- El 13 de enero de 2021, Betzabé Alvarado Gallardo, de 22 años, y Fabiola Narváez Rojas, de 24, salieron de su casa en la colonia Villa Frontera, en la ciudad de Puebla, a bordo de una motocicleta. Eran amigas y vecinas. Su destino era la Central de Abasto, donde realizarían un trámite bancario. Nunca regresaron.
Ambas jóvenes eran madres y, desde su desaparición, sus hijas quedaron bajo el cuidado de familiares cercanos, mientras sus nombres se sumaban a la larga lista de mujeres desaparecidas en Puebla. Cuatro años después, sus familias siguen esperando una respuesta que no llega.
La búsqueda de Betzabé estuvo marcada por otro hecho de violencia que estremeció a la colonia Villa Frontera. El 3 de octubre de 2022, su madre, Blanca Gallardo, fue asesinada a balazos mientras se encontraba en una parada de autobús. Antes de ser asesinada, Blanca se había convertido en una buscadora incansable.
Ante la falta de avances por parte de las autoridades, comenzó a investigar por su cuenta y llegó a la conclusión de que su hija pudo haber sido víctima de trata de personas. Entraba a bares, preguntaba, recopilaba información y la entregaba a las autoridades con la esperanza de acelerar la investigación.
El asesinato de Blanca Gallardo provocó una condena internacional. La Organización de las Naciones Unidas, así como la Unión Europea, Noruega y Suiza, reprobaron el crimen y exigieron justicia, en un contexto donde las familias de personas desaparecidas enfrentan riesgos incluso por buscar a sus seres queridos.
De acuerdo con reportes oficiales, el hombre que presuntamente se llevó a Betzabé y Fabiola fue asesinado en los límites entre Puebla y San Pablo del Monte. Su pareja sentimental fue baleada afuera de su domicilio, también en Villa Frontera.
Tras salir del hospital, fue detenida por la desaparición de las jóvenes, pero se negó a declarar, lo que dejó el caso sin avances sustanciales.
El colectivo Voz de los Desaparecidos recordó a Betzabé y Fabiola con una exigencia directa al Estado: “¿Dónde están?”. La pregunta, reiterada año con año, sigue sin respuesta.
Como Quadratín Puebla informó previamente, la fundadora del colectivo señaló en una entrevista reciente que la Fiscalía General del Estado de Puebla no ha tenido avances en los casos de presunta desaparición forzada que el colectivo acompaña y documenta.
A cinco años de la desaparición de Betzabé y Fabiola, la exigencia de verdad y justicia permanece intacta, mientras la impunidad se mantiene como una constante.





