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PUEBLA, Pue.,20 de octubre de 2025.- En los laboratorios poblanos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) se gesta una ambición nacional: crear los primeros semiconductores mexicanos en masa.
El proyecto Kutsari, impulsado por el gobierno federal y estatal, busca que México se convierta en un productor de chips, el corazón de todos los dispositivos electrónicos.
Si logra consolidarse, el país podría entrar en un terreno dominado por potencias como Estados Unidos, China y Taiwán.
Estos semiconductores son dispositivos que se encuentran en todos los aparatos que se usan en el día a día: los celulares, computadoras, lavadoras, aparatos médicos, paneles solares y también se usan en los vehículos.
“El semiconductor típico que manejamos y que a nivel industrial se produce es el silicio, entonces es que ese material es, o tiene la propiedad de, en ciertas condiciones, tiene la propiedad de ser un conductor que transporta energía, y en otras condiciones puede ser un aislante, y entonces como tiene las dos propiedades” explicó Mauricio Pacio Castillo, profesor del Centro de Investigaciones en Dispositivos Semiconductores de la BUAP.
Los semiconductores están hecho a base de silicio que se encuentra en compuestos como la arena. También pueden ser elaborados a través de otros materiales como el germanio y Arseniuro de galio.
Estos materiales se procesan hasta que se les da una forma cuadrada y miden escasos milímetros o los más avanzados en nanómetros los cuales son tan pequeños como el diámetro de la doble hélice del ADN.

Los proyectos más recientes en semiconductores
Algo tan pequeño y funcional, controla el flujo de la electricidad y el INAOE se encuentra desarrollando varios proyectos con estos chips, por ejemplo, para detectar la bacteria E- Coli y para fines médicos.
“Estamos colaborando con Chihuahua, con un instituto que está en Chihuahua, el CIMAV, y ellos están haciendo el sensor para poder detectar creatinina, que la creatinina son para los enfermos renales”, comentó Alejandro Bautista Castillo, tecnólogo titular en el INAOE y responsable técnico del proyecto Kutsari, en Puebla en entrevista para Quadratín Puebla.
En este proyecto de Kutsari se encuentran el INAOE, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el Gobierno de Puebla para unir esfuerzos y diseñar semiconductores.
No obstante, apenas se está en una etapa inicial pues se requiere del equipo necesario, el cual es costoso y de personal debidamente capacitado el cual es escaso.

A pesar de ser pequeños, son muy costosos
“Es un área muy cara, es muy caro por ejemplo para poder mandar a fabricar un prototipo en una tecnología de los 90 está alrededor de 200 mil pesos un prototipo. Más aparte las licencias que se utilizan, todo eso es muy caro”, comentó Bautista Castillo.
En el INAOE al año se gradúan en promedio seis estudiantes especialistas en desarrollar semiconductores, y en el caso de la BUAP, recientemente el Centro de Investigaciones en Dispositivos Semiconductores, la maestría en Dispositivos en Semiconductores celebró 40 años de labor académica, donde desde junio de 1985 han egresado a 85 generaciones y a titulado solamente a 198 estudiantes, lo que es entre 3 y 4 estudiantes por generación.
En el caso del Doctorado en semiconductores, el cual lleva 20 años activo he generado 37 generaciones y titulado a 84 estudiantes.
“Nosotros solo nos dedicamos ahorita a lo que es ciencia básica, que es el estudio de los materiales. Tenemos la capacidad para fabricarlos, pero es muy costoso ahorita que está la iniciativa de la presidenta Sheinbaum, que es el proyecto Kutsari, entonces es intentar hacer una fábrica que pueda hacer todos estos diseños de circuitos y dispositivos. Sin embargo, pues la temática, hasta donde yo tengo la información, pues ha sido hacer el análisis de los costos, beneficios de todo esto”, explicó el profesor de la BUAP Mauricio Pacio Castillo.
Aunque el INAOE sí puede producir semiconductores, no se tiene la capacidad para generarlos en masa, pues se requiere de maquinaria especializada además de mucho más personal que con el que cuenta Puebla.
Dentro del proyecto Kutsari, se creó el proyecto Electro Tlalli el cual se encarga de capacitar a estudiantes de manera intensiva sobre semiconductores.
En este mismo sentido, el Gobierno de Puebla habilitó el Centro de Desarrollo de Semiconductores el cual de acuerdo con su publicidad es para diseñar, fabricación y ensamblaje de estos chips.

Puebla la próxima Sillicon Valley
El 17 de enero, el Gobierno de Puebla prometió que la entidad será la próxima Sillicon Valley del país, en donde habrá un polo de desarrollo en Ciudad Modelo ubicada en San José Chiapa. Ahí, el sector privado invertirá 2 mil 100 mdp y se ampliará 400 hectáreas para que se convierta en el principal proveedor de mercancías en la zona centro-sur del país.
Además, se anunció la colaboración con el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) ubicado en Suiza para que, en colaboración con el INAOE, la BUAP y el Gobierno de Puebla se capacitara a estudiantes en temas de semiconductores.
La iniciativa es muy buena, pero todo depende de cuánto dinero quiera realmente invertir el Gobierno, según señaló Pacio Castillo.
“Depende del gobierno cuánto quiera realmente invertirle, ya sea donde quiera llegar, porque la idea inicial, hasta donde yo tengo conocimiento, era llegar hasta el final, competir con, por ejemplo, si vamos a generar sedes solares, competir con las empresas chinas y todo esto, pero requerimos mucha infraestructura y yo creo que es lo que están analizando, porque antes de esto he platicado con varios colegas que no había nada, todos trabajábamos un área por acá, otro por allá, y afortunadamente con esta demanda que surgió de pandemia, pues ya mucha gente se ha dado cuenta que es importante realmente tener este tipo de colaboraciones como el consorcio”, señaló el profesor.
Puebla tiene la promesa de convertirse en el Silicon Valley mexicano, pero esa visión dependerá de algo más que discursos: de inversión sostenida, infraestructura, formación de especialistas y voluntad política para mantener el proyecto más allá del sexenio. Kutsari es un buen comienzo, pero el camino hacia la soberanía tecnológica apenas empieza.




