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PUEBLA, Pue., 8 de diciembre de 2025.- Aunque no hay cifras actualizadas sobre el trabajo infantil en Puebla, los datos arrojan un futuro poco prometedor para los próximos jóvenes.
Estadísticas recientes del INEGI revelan que la entidad es la quinta a nivel nacional en pobreza y el 41.7 por ciento de los trabajadores está en una pobreza laboral, lo que implica que sus ingresos son insuficientes para adquirir la canasta básica.
La pobreza se aprecia en el Centro Histórico de Puebla donde se observan niños vendiendo dulces, o haciendo actos acrobáticos en los pasos peatonales a cambio de monedas y en otros casos niños lavando parabrisas.
En 2022 según el INEGI, Puebla fue la sexta entidad con más infantes trabajando con más de 285 mil niñas, niños y adolescentes en esta situación y la quinta con la tasa más alta de trabajo infantil en ocupación no permitida por entidad federativa en un 10.4 por ciento.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2022, el 9.8 por ciento de los niños en Puebla realizaban ocupaciones peligrosas.
A nivel nacional estas actividades no permitidas estaban en primer lugar el apoyo en actividades agrícolas, ganaderas, forestales, caza y pesa. En segundo lugar, el apoyo a la minería, construcción e Industria y en tercera posición las ventas.
Según el gobierno de Puebla, los municipios con niveles más altos de trabajo infantil en 2022 fueron Naupan, Tlaola, Chiconcuautla, Quimixtitlán, Chichiquila, San Sebastián Tlacotepec, Zoquitlán, Coyomeapan, Vicente Guerrero, Eloxochitlán, Huitzilan de Serdán, Hueytlalpan, Camocuautla, Xochitlán de Vicente Suárez, Ixtepec y Acteopan.
Y es que las infancias en Puebla no sólo se enfrentan a la pobreza, sino que en el caso de las niñas también se arriesgan al embarazo, pues la entidad durante 2023, se posicionó como el tercer estado del país con más nacimientos de madres adolescentes.
En conjunto, las cifras dibujan un panorama preocupante para la niñez en Puebla: la combinación de pobreza, trabajo infantil y altos índices de embarazo adolescente configura un círculo de vulnerabilidad que limita las oportunidades de desarrollo para miles de menores.
Estas condiciones los hace más susceptibles a que las infancias no tengan acceso a la educación y pueden recurrir a cometer acciones ilícitas o a ser reclutados por el crimen organizado.




