Cohesión Social
Lo poco que queda del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene cuesta arriba no solo las elecciones locales y federales de 2027, sino reestructurarse para sobrevivir.
Al partido tricolor lo dejaron en huesos los expriistas Jorge Estefan Chidiac y el senador Néstor Camarillo Medina.
Ambos fueron el Caballo de Troya para destruir ese debilitado partido para favorecer el retorno de sus excorreligionarios al poder político del estado por la vía del partido Morena.
El acuerdo con Morena para destruir al PRI y sabotear la alianza con el PRI, PAN y PRD fue otro de los negocios del presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, para tomarle el pelo a los panistas y apropiarse de la diputación federal y la posición en el Senado, que perdieron.
Estefan Chidiac cumplió su cometido, y Camarillo se alistó en Movimiento Ciudadano (MC) al servicio del grupo político de Morena, para cachar el voto de inconformidad con el oficialismo.
Es este escenario es como se da el registro de la dupla para encabezar la presidencia y la secretaría general del CDE del PRI, con Xictlalic Ceja García y Lorenzo Rivera Nava.
La diputada federal plurinominal, Ceja García milita en el PRI desde el sector juvenil ligada al grupo político de la época del PRI.
Surgió al amparo de Mario Marín Torres, Javier López Zavala, Alejandro Armenta, Valentín Meneses Rojas, Lázaro Jiménez Aquino, Juan Manuel Vega Rayet, Humberto Aguilar Viveros, Juan Carlos Lastiri… y un largo etcétera.
Todos estos expriistas excorreligionarios de Xitlalic Ceja son ahora prominentes funcionarios públicos del gobierno de Morena en el estado, incluido el titular del Ejecutivo, lo que favorecerá la interlocución del PRI con la administración estatal.
A pesar de esa identidad ideológica y política de la inminente dirigente estatal del PRI, se ve difícil, sino es que imposible, retornen al redil como cabezas de sector figuras como el líder cetemista Leobardo Soto Martínez, entregado él y su retoño a Morena.
Lo mismo ocurrirá con otros dirigentes sindicales pro 4T como René Sánchez Juárez, los líderes del sector magisterial del SNTE de las secciones 51 y 23, y de los extintos sectores agrarios -prácticamente extinguidos (CNC) y del Movimiento Territorial (MT),
Ha perdido el PRI la adhesión activa de exgobernadores como Melquiades Morales Flores, Mariano Piña Olaya y Guillermo Jiménez, este último más ocupado en administrar su vejez.
Presuntos activos políticos importantes como Enrique Doger Guerrero, exalcalde capitalino, está prácticamente con Morena.
Y si saben contar en la entrante dirigencia estatal del PRI de la dupla Citlalic-Rivera, que no cuentes con la exalcaldesa y excandidata a la gubernatura, Blanca Alcalá Ruiz, ahora más cerca del panismo poblano que de MC que la pretende en sus filas como abanderada en el 2027.
En el priismo se acabaron los Melquiades y los Chuchos Morales, los Doger, los Ardelio Vargas, los Lechuga Fosado…, ahora casi todos están con el partido guinda, militantes con carnet de partido de “izquierda”.
La única manera de evitar su extinción, el priismo sobreviviente solo puede aspirar a mantener su registro local con el acuerdo político del grupo político de Morena, en una especie de palero para cuadrar los votos en las elecciones legislativas y municipales del 2027.
La principal apuesta del moribundo otrora partido-gobierno serán las elecciones municipales para rescatar liderazgos municipales que se fueron a Morena y que buscan regresar porque solo han recibido migajas.
Servirá también en el ajedrez político del gobierno guinda para utilizar al PRI con candidaturas de morenistas donde el PAN, MC o PSI pongan en riesgo alguna elección municipal o distrital.
El PRI no sobrevivirá con méritos propios y con el voto ciudadano que los tiene postrados como la quinta fuerza política, pero Morena los mantendrá con “respiración mecánica”, hasta que les sea útil.
Síguelo en X: @pabl_ruiz
En Facebook: Pablo Ruiz Meza
Por E-Mail: [email protected]
-0-




