Cohesión Social
El primero de febrero, mes de la celebración de la promulgación de la Carta Magna, los trabajadores de Nacional Monte de Piedad cumplieron 4 meses de huelga.
Al gobierno de la 4T que presume ser de “izquierda” (socialdemócratas), simplemente está del lado de los intereses patronales.
Las autoridades laborales de la STPS a cargo del antisindicalista y procetemista Marath Baruch Bolaños López, quiere acabar con la huelga matándola por inanición, así como lo hacían los gobiernos neoliberales del régimen priista.
Lo suyo, lo suyo de Bolaños López es rendirles pleitesía a los viejos charros sindicales del Congreso del Trabajo y elogiar la “gran trayectoria y legado” del extinto líder vitalicio cetemista Fidel Velázquez.
Este encargado de los asuntos laborales del gobierno federal solo le reporta y obedece las indicaciones de Andrés (Andy) Manuel López Beltrán.
Marath Baruch es de los muchos amigos de Andy colocados en secretarías y subsecretarías, y este burócrata de Morena no es abogado laborista.
Es entendible la postura del gobierno federal a través de la STPS porque entre sus filas en el gabinete, en las cámaras legislativas y en Morena están los priistas y panistas expertos en acabar con las huelgas, debilitándolas hasta reventarlas.
Una larga lista de charros sindicales del viejo PRI ahora en Morena, como Napoléon Gómez Urrutia, y los líderes de la SNTE de la escuela de Elba Esther Gordillo, son un ejemplo.
Militan también en las filas del gobierno antisindicalista de la 4T panistas como Manuel Espino y Javier Corral, copartícipes del despido masivo de miles de trabajadores del Sindicato Mexicano Electricista.
Esos panistas con chaleco guinda ejecutaron la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro durante el gobierno del presidente panista Felipe Calderón Hinojosa.
Lo más grave de la política laboral y antisincalista del gobierno de la 4T-Morena es que el secretario del Trabajo y la presidencia de la república les toleren a los directivos de Nacional Monte de Piedad el registro de un sindicato blanco de protección propatronal.
El gobierno de “izquierda” fomentó y toleró la existencia de un sindicato blanco de mercenarios y esquiroles a quienes les otorgaron 200 plazas de bases sin que fueran titulares del Contrato Colectivo de Trabajo, lo que representa una flagrante violación contractual, lo que motivó el conflicto de huelga.
Cómo se extraña a personajes congruentes y consecuentes como el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solózan quien, como jefe de gobierno de la Ciudad de México, en 1998, hace 27 años, intervino mediante la emisión de un laudo arbitral para poner fin a la huelga de cinco meses en el Nacional Mote de Piedad, postura arbitral ajustada a la estricta aplicación de la ley, de manera imparcial.
Un arbitraje como este, que solucionó una huelga, no se ha repetido en la historia de México, recuerda el abogado laborista Manuel Fuentes, en una colaboración con La Silla Rota,
Recordó Fuentes el papel destacado de Saúl Escobar, subsecretario de Trabajo de esa época, con formación de izquierda, que sí sabía de las leyes del derecho laboral, a diferencia del sociólogo Bolaños de la STPS, protegido de “Andy” López Beltrán, y adorador del charrismo sindical priista.
Los trabajadores de Nacional Monte de Piedad, como ocurrió en 1998, pasaron la navidad y recibieron el año nuevo con las banderas rojinegras de huelga, en un acto de resistencia y dignidad frente a la embestida patronal, la usurpación de esquiroles del sindicato blanco de protección y de un gobierno antisindicalista como el actual de “izquierda” de la 4T-Morena.




