Cohesión Social
Los programas sociales del Bienestar dejan votos en las elecciones locales y federales, pero a la larga se empieza a convertir en un lastre para la economía poblana… y del país
Dos elementos operan contra el crecimiento económico en Puebla, ambos un lastre: la informalidad económica, y la caída del crecimiento con un resultado negativo en el 2025.
El hecho de que el gobierno ignore la realidad de cómo se desfonda la economía local, no significa que no exista, e ignorarla solo la agrava.
Los responsables en la conducción de la economía del estado sufren del síndrome del cómico poblano de Chignahuapan, Gaspara Henaine “Capulina”: se cubren con las manos los ojos para evadirse.
En el primer caso, la economía informal, ésta supera a la población económicamente activa de 3.2 millones al ubicarse en 2.2 millones de personas en el empleo informal.
En pobreza laboral, cientos de miles de poblanos trabajan en el comercio informal de vía pública, otros, trabajan en micronegocios no registrados, por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, y en todos los casos carecen de seguridad social.
Con el populismo de los gobiernos del actual régimen, los gobernantes se dan un tiro en el pie porque dejan de recaudar las haciendas de los órdenes, fomentan la evasión fiscal y la corrupción por cobros por líderes y servidores públicos que toleran a la informalidad.
En el círculo vicioso generado por los gobiernos en el mercado negro de la informalidad, les ha abierto las puertas a bandas delictivas con el cobro de piso, el control de tianguis, la venta de productos ilícitos como vapeadores, el ingreso de pacas de ropa de EU. etcétera.
Lo grave de la postura populista de fomentar la actividad informal dominada por la delincuencia organizada y la corrupción, es que los grandes capos son los que fijan los precios del limón, aguacate o pollo en el mercado, y no el gobierno ni la oferta y la demanda.
Adicionalmente existen cientos de miles de unidades económicas si registro como causantes, no pagan salarios mínimos ni otorgan Seguro Social a los empleados.
El costo social del populismo en la informalidad económica se refleja en los servicios de salud públicos porque mientras los trabajadores del empleo formal pagan cuotas se seguridad social (IMSS, Issste, Issstep, etcétera), los empleados en la informalidad, no.
Los recursos de los asegurados permanente los utiliza el gobierno para el IMSS-Bienestar, para cientos de miles que viven en la informalidad sin pagar impuestos federales, estatales y municipales, muchos menos cuotas a instituciones de seguridad social.
Aquellos que perciben salarios como parte del mercado formal del trabajo deben cumplir con el ISR que oscila entre el 20 y el 35 por ciento, más una cuota fija; el ISR grava salarios, bonos, comisiones y otras percepciones laborales para financiar el gasto público.
En el estado y municipios de Puebla no precisamente les preocupa aumentar la recaudación e incrementar la base gravable, en la medida que se trata de ingresos por debajo de la mesa en los gobiernos que comparten con presuntos líderes sociales y con grupos delictivos dedicados al cobro de piso y a la extorsión.
En el estado, la tasa de Informalidad Laboral se ubicó en 70.2 por ciento de la población ocupada, lo que representa un incremento frente al 69.5 por ciento registrado en el mismo periodo de 2024.
La tasa de Informalidad Laboral alcanzó 66.2 por ciento, también con un aumento anual, cifra que coloca a Puebla muy por encima del promedio nacional, según reportes oficiales del Inegi.
A este desastre de la economía poblana, se suma el desplome de la actividad económica que cerró el tercer trimestre de 2025 con una caída de -1.3 por ciento; la actividad industrial reportó los peores números al descender 7.3 por ciento.
No de debería ser un orgullo para cualquier gobierno estatal depender en más del 90 por ciento del presupuesto con las aportaciones federales.
Seguir en la zona de confort en el gasto, con la garantía de tener asegurado el presupuesto de programas sociales del Bienestar, sin la menor preocupación -así se percibe- por las cifras negativas del crecimiento económico; no contribuye al desarrollo del estado.




