Hablemos de salud integral
Andrés Manuel López Obrador, como un político experimentado -expresidente de México- reaparece con un cálculo milimétrico, como el papá protector, el hermano mayor o el amigo madreador.
Tal cual ha sido su perfil, personalidad y trayectoria, reapareció como el Tigre que es, solo para un bostezo, para advertirle a quienes osen alterar el estatus quo del segundo piso de la 4T.
Lo que quieran con ella, conmigo, asomó el expresidente para enseñar el colmillo en el momento más indicado, posterior al manotazo de la presidenta Claudia Sheimbaum Pardo en la Fiscalía General de la República para asumir el control de la procuración de justicia.
AMLO puso por delante el amago de regresar a las calles como el prócer de la patria que es, “si atentan contra la democracia, para defenderla a ella (a Claudia Sheinbaum)”.
Advierte que saldrá de su escondite de “La Chingada”, en Palenque, Chiapas; si hay intento de un golpe de Estado, si la cosan, entonces sí, pero no creo que eso pase”.
“Para defender la soberanía de México, porque nuestro país es libre, independiente, soberano, no somos colonia de ningún país extranjero”, remató el tabasqueño en un videomensaje, con el pretexto de la presentación del libro de su autoría.
Luego de tirar línea a las tribus de Morena, a los partidos aliados, aclaró que “no le hará sobra” a la presidenta para presentar su libro en las plazas públicas del país, y se abstendrá de predicar el evangelio de la 4T.
Empero les dejó muy claro el mensaje a sus seguidores dentro y fuera de Morena al gobierno federal, a los gobernadores, legisladores y alcaldes: la presidenta es la que conduce (el país) y lo está haciendo muy bien, no hay que dividirnos, hay que estar muy juntos, unidos”.
Luego de amagar a la oposición y a gobiernos extranjeros, López Obrador advirtió a los propios y extraños que decidió “ya retirarme, no sentirme insustituible. Porque ese es el otro problema, actuar como cacique, caudillo, jefe máximo, poder tras el trono. No, no, no”. Lo negó, pero fue exactamente lo que hizo.
No hubo una sola referencia a ninguna dolencia del país, ni un solo asomo de la autocrítica, presumiendo haber sacado a millones de la pobreza, sin hacer alusión a los cientos de miles de muertos durante la pandemia de covid, de los homicidios dolosos por la violencia delictiva que dejó crecer, ni de los miles de desaparecidos y el retroceso en el crecimiento económico.
AMLO se refirió a la “cuartolandia”, omitiendo los altos índices de corrupción, la complicidad de mandos militares bajo sus órdenes involucrados en el huachicol fiscal y el huachicoleo que aseguró había terminado en su gobierno.
López Obrador no hizo un llamado a los suyos a ser congruentes con la austeridad republicana, renunciar a los lujos y privilegios, no usar el gobierno para hacer negocios ilícitos y enriquecerse, ni mucho menos alejarse de la complicidad con el crimen organizado.
El presidente López Obrador les habló a los suyos para no equivocarse en las lealtades y lo que les espera de seguir dividiendo a Morena y a la 4T.
No habrá un solo morenista procesado ni encarcelado, así de trata de los escándalos de corrupción con el huachicol fiscal, los vínculos con La Barredora o el cogobierno con los cárteles como en Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, Morelos, Veracruz, etcétera.
Y con los guantes puestos, como el grandote del salón, les dejó el mensaje de amenaza de ir con todo contra la marea rosa, la Generación Z, el Movimiento del Sobrero, al PRIANPRD a quienes acusa perversamente de estar preparando un golpe de Estado, y hasta contra cualquier intento de intervención o invasión extranjera del gobierno de EU.