19S: Peligran edificios emblemáticos por el paso del tiempo
PUEBLA, Pue., 1 de enero de 2025.- Durante años, Javier López Zavala personificó el poder absoluto en Puebla, siendo el hombre de confianza del exgobernador Mario Marín. Así como su mentor, este político nacido en Chiapas y avecindado en Puebla tendrá como destino muchos años en la cárcel.
El ascenso de López Zavala en la política poblana fue meteórico. Desde las secretarías de Gobernación y Desarrollo Social, tejió una red de influencias que parecía inquebrantable en todo el estado.
Gracias a esto, fue colocado rápidamente como el sucesor natural del marinismo para las elecciones de 2010. Con una estructura territorial robusta y el respaldo total del aparato gubernamental, Zavala se perfilaba para mantener la hegemonía del PRI en la entidad.
Sin embargo, 2010 marcó el inicio de su declive político. Un PRI con poca credibilidad social, más el escándalo que rodeaba al entonces gobernador Mario Marín y el crecimiento de Rafael Moreno Valle, pusieron en jaque al llamado delfín del marinismo.
Tras perder la gubernatura frente a Rafael Moreno Valle, la carrera política de López Zavala comenzó a perder fuerza y sobre todo control sobre las bases priistas que antes lo veneraban.
A pesar de obtener una diputación federal en 2012, su figura ya no era respetada como antes. Mientras el PRI perdía terreno a nivel nacional y estatal, Zavala pasaba de ser estratega principal a una figura secundaria, desplazada por nuevos liderazgos y grupos de poder emergentes.
Ante la agonía del priismo poblano, Zavala buscó desesperadamente refugio en las filas de MORENA entre 2018 y 2019. Intentó mimetizarse con el movimiento de la llamada Cuarta Transformación, asistiendo a mítines y buscando la validación de sus antiguos adversarios políticos.
Sus intentos de unirse al partido guinda fueron recibidos con un rechazo contundente por parte de la militancia y las cúpulas morenistas. El estigma de su pasado ligado al llamado Góber Precioso fue un lastre que le impidió obtener cualquier candidatura o cargo relevante.
Marginado por su propio partido y despreciado por la nueva fuerza política, Zavala quedó reducido a un operador sin estructura real. Su influencia se desvaneció de los círculos de decisiones importantes, quedando relegado a las sombras de la política local por varios años.
El golpe definitivo a su figura pública y libertad ocurrió en junio de 2022, cuando fue detenido en la Ciudad de Puebla. Se le acusó formalmente de ser el autor intelectual del feminicidio de Cecilia Monzón, su expareja y madre de su hijo.
Este hecho no solo acabó con sus restos de ambición política, sino que lo convirtió en un símbolo de la impunidad que la sociedad poblana exigía erradicar. Durante tres años, su defensa intentó retrasar el juicio mediante amparos que fueron sistemáticamente desechados por la justicia.
En mayo de 2025, el sistema judicial le dictó una primera sentencia de seis años de prisión por violencia familiar. Este fallo fue el preludio de una condena mucho más severa, confirmando que su antiguo poder ya no podía protegerlo de la ley.
El pasado 23 de diciembre de 2025, un tribunal finalmente lo declaró culpable por el feminicidio de la activista Cecilia Monzón. La resolución fue celebrada como un acto histórico de justicia que marca el cierre definitivo de su oscura trayectoria pública.
Javier López Zavala recibió la sentencia máxima que podría alcanzar los 60 años de cárcel, terminando sus días en el olvido político. Aquel que alguna vez soñó con gobernar Puebla, hoy enfrenta un futuro tras las rejas, sentenciado por el sistema que alguna vez dominó.