El “rancho” en cárceles: qué comen los presos y por qué sus familias llevan alimentos
Fotografía: Charles B. Waite, ca. 1898. Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en Dominio Público bajo la licencia CC.
PUEBLA, Pue., 21 de noviembre de 2025.- El 22 de noviembre de 1896, fue develada por el presidente de México Porfirio Díaz, la escultura dedicada al General Ignacio Zaragoza. Se trata del primer monumento dedicado a la memoria del militar que encabezó al Ejército Mexicano, el cual derrotó a las tropas francesas en la Batalla del 5 de Mayo de 1862.
Este monumento ecuestre, obra del escultor Jesús F. Contreras, actualmente se encuentra en la Zona Cívica de los Fuertes de Loreto y Guadalupe en la ciudad de Puebla de Zaragoza, concretamente en el mausoleo que se localiza en la Calzada Ignacio Zaragoza.
Esta figura tuvo como primer sitio original a la Plazuela de las Piadosas o del Calvario, ubicada en el inicio de la Calzada de los Fuertes a unos metros del centenario Paseo Viejo de San Francisco y a un costado de lo que actualmente es la Cruz Roja.
Todavía en la memoria de los vecinos de la actual colonia Buenos Aires persiste el recuerdo del antiguo nombre del Barrio del Caballito, debido a la citada escultura.
El fotógrafo norteamericano Charles B. Waite hacia 1898 tomó una fotografía del sitio donde fue instalada por primera ocasión la escultura del General Ignacio Zaragoza. En esa imagen se puede ver la Capilla de la octava estación del Calvario: Las Piadosas; y al fondo las capillas finales del Calvario.
Ese lugar ha cambiado mucho respecto a 1896 ya que en 1936 la Plazuela del Calvario fue recortada para permitir el entronque de la avenida 22 Oriente con la Calzada de los Fuertes, además de la construcción del deportivo Juventud Revolucionaria, actual centro deportivo Margarita Maza de Juárez.
La escultura permaneció en ese sitio hasta 1953 cuando fue trasladada a la cima del cerro, a un costado del fuerte de Loreto y luego reutilizada para la construcción del mausoleo actual inaugurado en 1976, el cual está dedicado a la conmemoración de la batalla del 5 de Mayo.
La idea del mausoleo fue concebida por el gobernador Alfredo Toxqui Fernández de Lara, quien reutilizó la escultura en bronce del general Ignacio Zaragoza realizada por el escultor Jesús F. Contreras.

La primera piedra de este monumento fue colocada por el gobernador Mucio P. Martínez el 5 de Mayo de 1895 en la esquina sur poniente de la hoy extinta Plazuela de las Piadosas para marcar el comienzo de la recién trazada carretera a los Fuertes de Loreto y Guadalupe, escenario de la batalla de Puebla.
La obra escultórica fue realizada por el escultor Jesús F. Contreras y el vaciado en bronce realizado por la Fundición Artística Mexicana de Ciudad de México. La obra completa fue develada por el presidente de México Porfirio Díaz el 22 de noviembre de 1896.
En el Semanario Ilustrado del 19 de marzo de 1899 se publicó una nota, la cual nos permite conocer el aspecto que tuvo la obra donde se instaló la escultura.
Se componía de un zócalo de piedra y un pedestal de granito, cuya base era un cuadrado entrecortado por cuatro escalinatas. Sobre el pedestal reposaba la estatua que representa al héroe del 5 de Mayo en arrogante montura, con la cabeza descubierta, vistiendo el uniforme de su alta jerarquía militar y señalando con el índice de la mano derecha el cerro de Guadalupe.
Adornaban la base del monumento dos relieves que representaban: uno la revista pasada al ejército la víspera de empeñarse la acción; y el otro, el acto del combate librado el memorable 5 de Mayo de 1862.
En el costado Oriente se leía: “A Zaragoza”, y en el Poniente: “El estado de Puebla durante la Admon. del C. Gral Mucio P. Martínez. 1896”.
En los relieves de la parte baja del pedestal se leían los siguientes nombres: “F. Berriozábal. M. Negrete A. Álvarez F. La Madrid. J. Colombres P. Díaz Z. Rodrigues e I. Mejía”.

En 1936, la Plazuela de las Piadosas (conocida posteriormente como Plazuela del Calvario) fue cercada y convertida en un jardín aledaño al Centro Deportivo Juventud Revolucionaria, inaugurado por el presidente Lázaro Cárdenas. El monumento permaneció dentro del jardín hasta 1956 cuando fue trasladado a la Unidad Cívica 5 de Mayo.
El gobernador Alfredo Toxqui Fernández de Lara concibió la idea de rendir tributo al General Ignacio Zaragoza en el sitio de su mayor gloria: los Fuertes de Loreto y Guadalupe. Se decretó entonces que los restos del general, que reposaban en el Panteón de San Fernando de la Ciudad de México, fueran trasladados a la ciudad de Puebla, por lo que se proyectó la construcción de un magno mausoleo.
Dicha obra quedó a cargo de la Dirección de Obras Públicas, cuyo responsable era el arquitecto Ricardo Hernández Franco, quien fungió como director y coordinador de la obra; y el arquitecto Víctor Manuel Terán Bonilla, quien fue el residente del proyecto junto a un equipo de colaboradores.
El nuevo mausoleo sustituyó la antigua base de granito de la escultura ecuestre, reemplazándola con un pedestal que eleva la escultura del General Zaragoza a 25 metros de altura. Dicho pedestal se yergue en el vértice de una gran fuente monumental ovalada orientada en el sentido de la Calzada Ignacio Zaragoza que comunica la capital poblana con la autopista México-Puebla.





