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PUEBLA, Pue., 23 de enero de 2026.- En Puebla, la desaparición de personas sigue siendo un fenómeno complejo, pero los datos oficiales de 2025 revelan una realidad distinta a la percepción pública.
De los 3 mil 480 reportes registrados durante el año, 2 mil 504 personas fueron localizadas por la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas y la Fiscalía General del Estado (FGE).
La cifra más contundente está en el desglose. Alrededor del 82 % de las localizaciones con vida, cerca de 2 mil 50 casos, fueron clasificadas como ausencias voluntarias. Es decir, personas que se alejaron de su entorno por decisión propia y sin la comisión de un delito.
De acuerdo con registros de la Comisión de Búsqueda, los motivos más recurrentes detrás de estas ausencias están ligados a conflictos familiares, problemas de pareja y episodios relacionados con la salud mental.
En menor medida, se identificaron casos de ocultamiento deliberado de situaciones personales.
Dentro de este último rubro se ubican los casos que generan mayor impacto mediático, como el de Lidya Valdivia, mujer reportada como desaparecida en Puebla y localizada el jueves 22 de enero en el Estado de México, en buenas condiciones de salud y sin el embarazo que se había señalado inicialmente.
El caso de Lidya activó protocolos de búsqueda, movilizó autoridades y generó atención pública, pero desde la óptica institucional se trata de una excepción.
Fuentes cercanas a la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada de Personas señalan que este tipo de situaciones no marcan una tendencia, pues en los registros oficiales no existe una categoría específica para embarazos fingidos.
Estos casos se integran dentro del rubro: Localización con vida por ausencia voluntaria sin comisión de delito. Una clasificación que agrupa escenarios diversos con un mismo desenlace legal.
Durante 2025, la Fiscalía tuvo conocimiento de apenas tres casos en Puebla con características similares, donde se señalaba un embarazo que posteriormente fue descartado mediante pruebas ginecológicas forenses tras la localización de la persona.
La incidencia representa menos del 1 % del total de ausencias voluntarias registradas en el estado. Un porcentaje marginal frente a los miles de folios que atiende anualmente la Comisión Estatal de Búsqueda.
Cuando se confirma que la ausencia obedeció a un engaño y no existió delito, el protocolo es claro: el expediente se cierra una vez que la persona comparece ante el Ministerio Público. No se inicia una investigación penal, salvo que se compruebe dolo en la falsedad de declaraciones.
Así, aunque casos como el de Lidya Valdivia concentran reflectores y generan debate público, los datos muestran que en Puebla no constituyen un patrón.
Son episodios excepcionales dentro de una estadística dominada, en su mayoría, por decisiones personales y conflictos privados.