Hablemos de salud integral
Para todos aquellos que no se enteraron, el pasado 25 de febrero de 2026, la conferencia matutina de la Presidencia de la República presentó (después de tantas especulaciones) los puntos más importantes de la iniciativa de reforma constitucional en materia electoral.
Dicha propuesta es un punto medio a las posturas que por meses adoptaron el oficialismo y la oposición. Por un lado, las sugerencias mayúsculas de algunos impulsores de la reforma (como la unificación de todos los organismos electorales en uno solo) no se materializaron. Mientras que, del otro lado, no se está materializando “el fin de la democracia mexicana y otro paso a la dictadura” como diversas figuras prominentes en el sector público y privado advertían.
En una presentación de los 10 puntos más importantes, considero que dichas propuestas se pueden dividir en tres grupos. En primer lugar, está el “grupo de la confirmación” con aquellas propuestas que ya se venían manejando en la agenda legislativa: mayor impulso a la democracia participativa, el no nepotismo y la no reelección consecutiva.
El segundo es el “grupo técnico-jurídico” donde se encuentran las propuestas que abarcan los aspectos técnicos menos controversiales: el voto de los mexicanos en el extranjero, la reducción de los tiempos en radio y televisión, la regulación de contenido mediante el uso de inteligencia artificial y los cómputos distritales.
Como tercer grupo, y el que levanta más las alarmas, es el “grupo de la estructura” donde más resistencia se ha manifestado por parte de diversas fuerzas políticas: la nueva integración del Congreso de la Unión, reducción del gasto público para los organismos, elecciones y partidos políticos, y mayores herramientas de fiscalización. Cada una de estas propuestas, y aquellas que faltan, merecen su análisis propio con lenguaje más cotidiano para comprender su importancia y alcance en las elecciones del 2027.
Sin embargo, no se puede hablar de que dicha propuesta emanada de Palacio Nacional será una realidad esperando cumplir el trámite; esto debido a que hay, por lo menos, dos factores a considerar.
El primero es que actualmente hay otra propuesta de reforma político-electoral emanada de la iniciativa ciudadana e impulsada por la plataforma Somos MX (aspirante a partido político nacional) que, a pesar de no tener la fuerza suficiente para ser considerada como contendiente, subsiste gracias a los esfuerzos de la Presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán.
En segundo lugar, está la propia resistencia que surge de todos los legisladores de ambas cámaras del Congreso, donde figuran integrantes de la coalición gobernante. La reducción de presupuesto, espacios en medios de comunicación y nuevas reglas para la designación de candidatos en la Cámara de Diputados y Senadores pega directamente en los intereses de los partidos aliados al régimen.
El tablero para un nuevo sistema electoral ya está colocado, donde cada actor deberá usar las cartas que tenga a la mano para proteger sus intereses y tomar posición para no quedarse fuera de las elecciones del próximo año. La mayoría calificada en el Congreso está en juego y los partidos aliados a MORENA se enfrentan a un panorama de crecer en conjunto o luchar solos para subsistir.




