Hablemos de salud integral
Fue el 1 de agosto de 2021 cuando miles de mexicanos acudieron a las urnas para un ejercicio democrático diferente a la votación de candidaturas; este ejercicio fue conocido, dejando de lado las especificaciones técnicas, como la Consulta Popular para juzgar a los expresidentes mexicanos.
No pasaría mucho tiempo para volviéramos a ser llamados a tomar una decisión fundamental para el país ya que el 10 de abril de 2022 sería el día para participar en la Revocación de Mandato.
Si bien ambos ejercicios de democracia directa tuvieron poca participación, en comparación con aquellas que se enfocan meramente en la elección de cargos populares, se sentó el precedente de que dichos mecanismos pueden llegar a ser una realidad: un primer paso que inspire a otros más.
Casi cinco años después de que la Federación “dio el ejemplo” para que las Entidades Federativas siguieran sus pasos y brinden las herramientas a la ciudadanía para ser partícipes de manera activa en las decisiones fundamentales de sus gobiernos; surge la pregunta: ¿y cómo va la participación ciudadana en Puebla?
Para dar una contestación debemos revisar las actividades del Congreso del Estado y su agenda legislativa.
Buscando en su página web (en la sección de iniciativas) podemos observar que el 5 de febrero de 2026 (el aniversario 109 de la promulgación de la Constitución de 1917) fue presentada la Iniciativa de Decreto para expedir la Ley de Participación Ciudadana para el Estado Libre y Soberano de Puebla; mucho tiempo después que los demás Estados, pero el primer paso siempre es el más difícil.
Y en efecto, el primer paso sigue siendo el más difícil dado que esta no es la primera iniciativa presentada desde la integración del Congreso actual; seis iniciativas han sido presentadas por seis diputados de cuatro partidos políticos para la regulación de los mecanismos de participación ciudadana (2 de MORENA, 2 del PVEM, 1 del PAN y 1 del PT).
Irónicamente la participación ciudadana solo tiene una presencia simbólica en dichas iniciativas, dado que en las seis propuestas se justifica la necesidad de incluirla en la toma de decisiones, pero no tienen papel activo en la redacción de estas.
En la misma idea, la técnica jurídica es distinta dado que algunas son más elaboradas y contemplan instituciones especializadas y otras son más sencillas y resaltan a la necesidad de implementar legislación complementaria para su correcta interpretación y aplicación.
Sea cual sea la razón por la que existen múltiples iniciativas para regular la participación ciudadana en el Estado de Puebla una pregunta surge de este análisis: ¿qué se puede hacer para impulsar una ley de participación ciudadana a estas alturas? Desde la ciudadanía y la sociedad organizada existen dos acciones concretas: 1) consultar todas las propuestas que actualmente están en trámite en el Congreso y promover aquella que considere sea la mejor o 2) voltear y difundir las propuestas que provienen o pueden provenir de la propia sociedad organizada.
En términos simples, la participación ciudadana en Puebla va a pasos cortos y con un largo camino para llegar a las elecciones de 2027.
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