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PUEBLA, Pue., 18 de septiembre de 2026.- Un equipo multidisciplinario de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), integrado por médicos veterinarios, académicos y estudiantes de Ingeniería Biónica, desarrolló una órtesis personalizada para proteger a Darwin, una tortuga sulcata de 15 años y 40 kilogramos que sobrevivió al atropellamiento de una camioneta y sufrió fracturas graves en el caparazón.
En rueda de prensa se explicó que el animal llegó con una herida de consideración, hemorragia y un pulmón colapsado, además de exposición de órganos internos. Ante la gravedad del caso, especialistas de Medicina Veterinaria realizaron atención de urgencia, control de la hemorragia, descontaminación de la lesión y posteriormente utilizaron tomografía computarizada para conocer con precisión el daño y planificar una cirugía de entre siete y ocho horas.
Durante la intervención se colocaron placas de fijación para estabilizar las zonas fracturadas del caparazón. Sin embargo, debido a la pérdida de fragmentos óseos, Darwin requirió una protección externa que permitiera mantener cubierta la zona lesionada y, al mismo tiempo, facilitara las curaciones constantes.
Fue entonces cuando entró en acción el equipo de Ingeniería Biónica, que mediante imágenes obtenidas por tomografía y procesos de diseño e impresión 3D creó una órtesis modular personalizada para la tortuga.
La estructura fue elaborada con fibra de carbono y polipropileno termoformable. La primera aporta resistencia para soportar la fuerza mecánica de un animal de 40 kilogramos, mientras que el segundo material puede moldearse mediante calor para adaptarse a la anatomía específica de Darwin.
Debido a las dimensiones de la tortuga, la estructura tuvo que fabricarse mediante impresión 3D por secciones para posteriormente ensamblarla.
La doctora Marian Denis Velver Ríos, profesora e investigadora de Ingeniería Biónica, explicó que la estructura colocada a Darwin no es una prótesis definitiva, sino un dispositivo temporal y modular que permite a los veterinarios retirar partes de la cubierta para realizar limpiezas, desinfecciones y aplicar medicamentos sin generar dolor innecesario al animal.
El proyecto representa una colaboración que la UPAEP ha desarrollado durante varios años para atender especies no convencionales. Entre los casos se encuentra Romus, otra tortuga a la que se colocó una prótesis definitiva de caparazón una vez que se encontraba completamente sana, además de trabajos con hurones y proyectos actuales con un conejo y un ratón.
Los especialistas señalaron que este tipo de dispositivos no pueden producirse en serie, debido a que cada uno debe diseñarse de acuerdo con las características anatómicas y necesidades del paciente. Incluso entre animales de una misma especie existen diferencias que deben considerarse para determinar los materiales, dimensiones y funcionamiento de la estructura.
La tortuga sulcata, originaria de África y no endémica de México, permanecerá en recuperación durante un periodo estimado de uno a dos años, de acuerdo con los especialistas. Una vez que la herida cicatrice por completo, se retirará la órtesis temporal y se evaluará el estado de la lesión y la regeneración del caparazón.
Debido a la pérdida de fragmentos óseos, se prevé que la regeneración natural no cubra todas las áreas afectadas. Por ello, cuando Darwin sea dado de alta y la zona esté completamente sana, el equipo de Ingeniería Biónica podrá diseñar una prótesis permanente y personalizada para cubrir las partes faltantes del caparazón.
Con esta intervención, los especialistas esperan que Darwin pueda continuar con sus actividades habituales, como caminar y alimentarse, una vez concluido su proceso de rehabilitación.