Hablemos de salud integral
El mes de junio marca el final de las reformas en materia electoral encaminadas a concretar las reglas que se seguirán en las elecciones del próximo año. Los cambios más llamativos a lo largo de estas semanas lo fueron la disputa entre gobierno y oposición respecto a los candidatos vinculados al crimen y la nulidad de elecciones que tengan indicios de intervención extranjera.
Sin embargo, a lo largo de las mismas semanas, se desarrollaba otro cambio que si bien fue abordado por la opinión pública y los medios de comunicación no se ha terminado de dimensionar los alcances que dichos cambios generarán: el traspaso de las elecciones de los poderes judiciales federal y locales para el año 2028.
Ante las diversas posturas que afirmaban que sería materialmente imposible disputar tantos puestos de elección popular en un mismo día (y año); desde el Congreso de la Unión se tomó la decisión de dividir la carga a las autoridades electorales para que el 2027 se enfoque en la elección tradicional de diputaciones federales, locales y ayuntamientos.
Por el otro lado, las elecciones referentes a los puestos pendientes en el Poder Judicial de la Federación y el Poder Judicial de varios Estados serán llevadas a cabo el próximo año; coincidiendo en el año que se llevará a cabo la Revocación de Mandato (previo cumplimiento de ley para que se realice dicho ejercicio).
Lo que se convierte en un aligeramiento de la carga sobre la ciudadanía ya que no se verán forzados a llenar múltiples boletas y hacer malabares para decidir si vale la pena ir a votar y por quienes quisieran dar su voto; se convierte en el inicio de una ardua labor por parte de las autoridades electorales para cumplir con el mandato constitucional en un periodo de dos años con múltiples consideraciones.
En primer lugar, esta la cuestión presupuestal: tener dos elecciones consecutivas requerirá de recursos suficientes en varios rubros a efecto de garantizar los materiales, personal y lapsos para que todo se realice de buena manera y sin retrasos.
En segundo lugar, esta la cuestión logística: además de los trabajadores habituales de las autoridades electorales, un periodo electoral requiere de una gran cantidad de personas para dar vida a los órganos transitorios que solo existen por los procesos electorales. Tener unas elecciones tan cercanas, aunado a si existen elecciones extraordinarias y la posible Revocación de Mandato, necesitará de continuidad de funciones y, naturalmente, mayor presupuesto para elecciones.
Ambas cuestiones son apenas las primeras sobre todo lo que generará la división de procesos electorales, pues con el paso del tiempo llegarán más. Sea cual sea el panorama que desde este momento surjan hasta la conclusión y conformación del nuevo Poder Judicial de Puebla (y Federal), estar informados será la herramienta principal para atravesar un periodo lleno de temas electorales.