Notas para un lector improbable
Pemex empieza a dar signos de estabilización. A pesar de la narrativa de la oposición, la empresa paraestatal, en los últimos años, registra una mayor producción, un incremento de sus ingresos propios y un menor financiamiento. Aunque la realidad de la paraestatal aún se encuentra muy lejos de sus años dorados.
El primer dato que analizaremos es su capacidad productiva. De acuerdo con los anuarios estadísticos de Pemex, la producción de barriles diarios de petróleo ha pasado de 2.66 millones en el año 1983 a 1.65 millones en 2026, registrando su cúspide en el año 2004, con 3.38 millones de barriles diarios. En la siguiente tabla y gráfica se muestra el comportamiento de la producción de barriles durante el periodo 1983-2026.


El segundo dato que analizaremos, de acuerdo con las respectivas cuentas públicas, son los ingresos propios que ha generado la paraestatal en el periodo 2015-2025, que han pasado de 429 a 982 mil millones de pesos. En la siguiente tabla te muestro la evolución de dichos ingresos, destacando el crecimiento porcentual del año 2025.

Finalmente, analizaremos, con información de las cuentas públicas, los pasivos de la paraestatal, incluyendo los financiamientos y los demás pasivos del periodo 2015-2025, destacando la disminución de más de 22 puntos porcentuales del financiamiento en el año 2025 con relación al año 2024. A continuación, te muestro el comportamiento de los pasivos durante este periodo.

Los números del poder que hemos analizado nos muestran que, si bien es cierto que la producción de barriles diarios aún se encuentra muy lejos del año dorado de 2004, también es muy cierto que, a partir del año 2019, se detuvo la drástica caída de la producción, para posteriormente entrar en una fase de estabilización que, finalmente, ha permitido pasar a una fase de recuperación de la producción. Aunque aún es muy aventurado decir que se trata de una recuperación consistente, los datos, sobre todo del primer semestre de 2026, sugieren que esta recuperación en la producción no es un hecho aislado y que podría tratarse de una tendencia.
Por otro lado, los ingresos propios han registrado un incremento sustantivo durante los últimos dos años, ubicándolos en casi un billón de pesos, lo que ha permitido a la paraestatal depender, en menor medida, de los ingresos derivados de financiamientos.
Finalmente, el análisis de las deudas muestra que, de los últimos cinco años, en cuatro se observa una disminución de los pasivos totales; el mismo comportamiento se observa en los financiamientos, es decir, en los empréstitos en moneda nacional y extranjera que ha adquirido Pemex a través de préstamos comerciales o de la colocación de bonos en el mercado.
Estimado lector, de ninguna manera con estos datos debemos echar las campanas al vuelo. La paraestatal está muy lejos de registrar finanzas sanas. De acuerdo con el estado de situación financiera a diciembre del año 2025, si Pemex decidiera liquidarse con todo el valor de la paraestatal, no sería capaz de pagar el total de sus compromisos de pago: solo alcanzaría a cubrir el 53 por ciento del total de sus deudas. Sin embargo, estos números del poder que analizamos nos muestran, en un primer momento, una contracción de la caída en todos sus indicadores, para después pasar a una etapa de estabilización y, recientemente, a una etapa de pequeña recuperación. Lo que sigue es que la paraestatal sea consistente con este comportamiento. Estimado lector, cuando escuches a uno de esos abundantes desafortunados políticos criticando las recientes finanzas de la paraestatal, acude a este documento y tal vez podrás contrastar las narrativas con estos datos.




