Filosofía sin escrúpulos
El científico Mariano Barbacid y su equipo de trabajo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas han descubierto una posible alternativa para eliminar el cáncer de páncreas a través de pruebas en ratones. Aunque aún faltan más estudios para que esta estrategia sea válida en humanos, la triple terapia descubierta resulta prometedora.
Pese a la gran tecnología existente, se utilizaron ratones para experimentar. El uso de roedores sigue siendo el modelo predominante en la investigación biomédica y en las pruebas de fármacos, debido a que en un 99 por ciento el genoma humano y el de los ratones es parecido.
Incluso existen institutos como Max Planck, una organización de investigación sin ánimo de lucro y no universitaria de Alemania, donde los ratones empleados en sus experimentos se obtienen de criadores profesionales con el objetivo de que los especímenes se encuentren en un estado de salud óptimo.
Según la Asociación de Investigación Animal Europea, los ratones comparten con los humanos varias enfermedades, los mismos tipos de órganos y sistemas corporales, además de que se reproducen con rapidez y facilidad. Con la ayuda de ratones se han podido estudiar enfermedades como el COVID-19, el Alzheimer, la gripe, la hepatitis, el ébola y el cáncer.
Le debemos mucho a los ratones y también a las ratas. Ambos roedores han sido necesarios para experimentar cómo funcionan los fármacos y ahora se ha dado un paso hacia delante con el cáncer de páncreas, uno de los más agresivos.
En México, el tumor maligno de páncreas en hombres de entre 30 y 59 años es una de las principales causas de muerte y en mujeres de 60 años y más, de acuerdo con estadísticas del INEGI en 2024.
El contexto
El pasado 27 de enero de 2026, animalistas se manifestaron a las afueras de Ciudad Universitaria, en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ellos reclamaban que en la máxima Casa de Estudios se usara la prueba de nado forzado, una técnica en la que se emplean roedores para presuntamente estudiar la depresión y la ansiedad. Ante esto, la respuesta oficial de la BUAP fue señalar que esa técnica “era obsoleta desde hace 40 años” y negar que la Facultad de Psicología empleara roedores en investigación.
Pero Quadratín Puebla pudo comprobar que sí se utilizaba esta técnica en otras facultades.
Actualmente, el uso de roedores en investigación sí se está regulando. México no es precisamente una potencia mundial que cuente con la última tecnología y pueda usar otras alternativas para no emplear roedores, pero se hace lo que se puede con lo que hay.
Por otro lado, no está mal que los animalistas hayan protestado por considerarlo maltrato animal. La ciencia debe ser cuestionada y, de igual manera, los especialistas deben responder de forma adecuada y honesta.
Sin embargo, a la máxima casa de estudios no le gusta ser cuestionada en temas de ciencia. Recientemente, en el Seminario Académico especializado en Inteligencia Artificial de la BUAP, la prensa fue confinada a un cuarto donde la señal es mala, donde no se puede preguntar y únicamente puede observarse el evento a través de dos pantallas planas medianas.
Pasó lo mismo durante la conferencia magistral del Premio Nobel Venki Ramakrishnan. La prensa estaba hasta el final, en la parte alta del auditorio, sin posibilidad de hacer preguntas.
Los científicos deben dejar de sentirse intocables y ver a las personas que no están en su campo no como ignorantes. Deben explicar y educar para que todos aprendan y la sociedad evolucione.