Hablemos de salud integral
La planta recicladora en San José Chiapa es una iniciativa del Gobierno de Puebla y del gobierno federal que puede ser muy efectiva o convertirse en un gran foco de contaminación del suelo, el aire y el agua.
Por un lado, si el proyecto se realiza de manera correcta, de acuerdo con académicos de la UDLAP y la IBERO, puede reducir el impacto ambiental en la región, generar subproductos útiles a partir de los residuos, producir energía como el biogás e incluso implementar la cultura de la economía circular, donde deben participar tanto la ciudadanía, fomentando la separación de basura, como las autoridades.
La planta recicladora traerá diariamente al menos 755 toneladas de basura de 28 municipios de la cuenca Libres-Oriental. Y esa es la parte que a la comunidad de San José Chiapa no le gusta.
“Chiapa no es el patio trasero de Puebla” fue una frase de protesta que se viralizó en redes sociales. El municipio ya enfrenta problemas de basura en Ciudad Modelo, donde el relleno sanitario está casi al límite de su vida útil y aún sigue recibiendo residuos de Acajete, Amozoc, Tepeaca, Mazapiltepec de Juárez, Tepatlaxco de Hidalgo y, en ocasiones, hasta de San Pedro Cholula.
El Gobierno de Puebla se ha encargado de no permitir que la ciudadanía se entere en qué condiciones se encuentra el relleno sanitario, si opera dentro de la norma y cuál es la situación de su Manifiesto de Impacto Ambiental.
Y, teniendo esto como antecedente, la comunidad de San José Chiapa no confía en el gobierno. De hecho, ni siquiera se realizó un ejercicio de consulta pública con la comunidad nahua que habita en la zona, porque, según el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, no se ubican comunidades dentro de la superficie. Sin embargo, la comunidad nahua alzó la voz mediante un comunicado en el que reclamó que sí existían y, apenas durante un evento federal, la gente de San José Chiapa se manifestó para ser escuchada.
“El diálogo” culminó en la promesa de mesas informativas, pero la gente sigue insatisfecha. El gobierno no ha hecho algo al respecto sobre la explotación de la cuenca de agua Libres-Oriental, una cuenca cerrada, sin salida al mar, que se genera a través del deshielo y la filtración de la Sierra Madre Oriental, la Sierra de Tlaxco y el volcán La Malinche.
Hace dos años, colectivos informaron que en la zona de la cuenca operaban 29 concesiones mineras, 100 granjas productoras de cárnicos, la cervecera Heineken, proyectos de celdas solares y extracción de litio, así como la industria automotriz Audi. Estas empresas agravaban la situación de estrés hídrico en la cuenca.
La comunidad de San José Chiapa y de comunidades aledañas teme que la planta recicladora también consuma más agua. Aunque el proyecto está planteado bajo un modelo de economía circular, hasta el momento las autoridades no han explicado a profundidad qué tanto serán afectados los recursos naturales.
Diariamente, decenas de camiones dejarán basura en la planta proveniente de 28 municipios y, en perspectiva de ambientalistas y activistas, esto podría contaminar el aire y, si no se realiza adecuadamente, también el suelo.
En una asamblea informativa en Cuapiaxtla se expuso otra problemática: el campo en San José Chiapa está descuidado y sembrar en temporada de lluvias ya no es opción, porque ya no llueve lo suficiente.
Según información del Gobierno federal en 2024, en San José Chiapa 7 de cada 10 personas se encuentran en situación de pobreza. La carencia más crítica es el acceso a la seguridad social, que afecta al 76.6 por ciento de la población. Además, el acceso a los servicios de salud afecta a una cuarta parte de los habitantes, mientras que el acceso a una alimentación nutritiva y de calidad está presente en el 24.4 por ciento.
Así, mientras para el gobierno el progreso implica invertir mil 700 millones de pesos en la planta recicladora de San José Chiapa, para el pueblo el progreso es tener cultivos que cosechar, contar con lo básico: qué comer, agua potable y un lugar donde ser atendido dignamente cuando enfermen.




