El IMSS: los derechos de los trabajadores también son derechos del pueblo
Puebla se ahoga mientras le falta agua
Si la vida te da limones, haz limonada. Si Puebla tendrá lluvias intensas hasta septiembre, ¿por qué no se incrementa la instalación de sistemas de captación de agua de lluvia a nivel vivienda?
El programa existe en la capital, puede solicitarse de manera gratuita y las últimas actualizaciones señalan que el año pasado se instalaron en 123 planteles educativos.
Según datos del Colegio de Ingenieros Civiles, el 40 por ciento de la población del estado no cuenta con agua potable. En el propio municipio de Puebla hay zonas con desabasto, como las colonias Batavia, Flor de Batavia y La Joya.
Aunque existe el programa Agua para el Bienestar (espero que realmente funcione y no se robe el agua, como se ha señalado), las familias poblanas podrían ser más independientes con un sistema de captación de agua de lluvia.
Y si de paso las autoridades se ponen las pilas y buscan colocar techos de concreto para ese 21 por ciento de las viviendas en Puebla que aún no cuentan con ellos, pues a todo dar.
Ya sé que la lluvia está inundando las principales vialidades de la ciudad; que los coches se descomponen; que la infraestructura hidráulica del Centro Histórico necesita renovarse porque buena parte data del siglo XIX, y que hay muchas cosas por mejorar. Pero, ¿y si también se busca una solución que permita aprovechar este recurso?
En este mes de julio ya se han manifestado comunidades por la falta de agua. Está el caso de San Miguel Xoxtla, donde integrantes de la comunidad solicitaron, en rueda de prensa, la revocación de la concesión de agua de Concesiones Integrales, empresa que desde 2013 extrae el vital líquido, consumiendo el 70 por ciento de este recurso y dejando a los habitantes en una situación vulnerable.
También Nealtican y Santa María Acuexcomac anunciaron que obtuvieron suspensiones judiciales para frenar la extracción de agua de sus comunidades, ya que se utilizaba para abastecer del vital líquido a la capital.
El síntoma más evidente de que el agua subterránea se está agotando en Puebla es el megasocavón de Juan C. Bonilla, el cual, según el Instituto Politécnico Nacional, se originó por el aumento drástico de las precipitaciones y la extracción de agua subterránea.
Todos los días se forman pequeños y medianos socavones en Puebla. La tierra ya está hablando, pero no la estamos escuchando.
La lluvia está impactando violentamente la vida de los poblanos. Mejor no salir porque todo se inunda, los árboles se caen, las personas desaparecen arrastradas por la corriente y, en algunos casos, son encontradas sin vida.
Es terrible que algo tan cotidiano impacte de una manera tan agresiva. Pero también se puede aprovechar la situación. Un trabajo conjunto entre la comunidad académica, las organizaciones civiles y las autoridades podría convertir estas problemáticas en oportunidades para construir soluciones de fondo.