Cohesión Social
“Sin libertad de expresión no hay democracia”, esbozó a bote pronto el jefe del gabinete estatal José Luis García Parra, y lo secundó el gobernador Alejandro Armenta.
Con este monologo en tres actos, sumando la bienvenida de la directora de comunicación del gobierno estatal Claudia Hernández, se realizó el encuentro-comida con directores, columnistas y concesionarios de la Radio y la Televisión.
Con el mensaje a tiro de cámara de “gobernar es comunicar” a cargo del mandatario estatal, la directora de medios y el jefe del gabinete, delinearon la nueva relación con la prensa poblana.
El gobernador no se despierta cada día pensando a quién molestar de los medios por lo que se publica en los titulares y en las columnas, expresó el mandatario; como tampoco, supongo, ningún periodista se despierta a ver con qué fastidiará al gobernador.
Lo manifestado por los gobernantes durante la comida del viernes 9 de enero en Casa Puebla es la nueva política de comunicación del gobierno de Morena, para comunicar mejor, y establecer una mejor relación con los medios de comunicación.
Dijeron estar abiertos a la crítica, porque les ayuda les señale la sociedad a través de los medios de comunicación a través de la Radio, la Televisión, en los medios impresos, portales de noticias digitales y en las redes sociales, qué están haciendo mal y cómo mejorar en sus tareas de gobernar como servidores públicos a favor de los poblanos.
Fue el diputado con licencia y actual secretario del gabinete García Parra quien soltó la frase a favor de una nueva relación con los medios de comunicación: “sin libertad de expresión no hay democracia”.
Con la premisa manifestada por el “02” del gobierno del estado, todo indica se establece un puente diferente en la relación con los periodistas y las empresas editoriales, locales y de franquicias nacionales.
García Parra fue más allá al lanzar su deseo personal, como funcionario público con aspiraciones políticas, de estar dispuesto a hacer amigos entre los periodistas, directivos y dueños de empresas editoriales.
En la cabecera de la mesa cuadrada de la reunión del gobierno con dueños y directores de medios de comunicación se encontraba el gabinete de comunicación donde se hizo mención de uno de los estrategas con la línea política de “gobernar es comunicar”: el experimentado Javier Sánchez Galicia.
No fue una comida tradicional de inicio de año del gobierno con los medios, con el objetivo de manifestar parabienes por el año nuevo, no, fue un encuentro para presentar la nueva política de comunicación en la antesala de un año electoral como lo será en el 2027, y la relevancia de entregar buenos resultados con los proyectos gubernamentales en este 2026.
Ustedes saben de qué pie cojeo, pero también sé de cuáles cojean varios de ustedes, deslizó en tono de broma con alguna dedicatoria el gobernador Alejandro Armenta.
Lo ocurrido ese viernes 9 de enero en Casa Puebla fue la culminación de un ensayo de lo presentado en el lenguaje corporal y en el mensaje.
A su llegada al salón de la reunión, Alejandro Armenta recorrió a cada uno de los lugares de los comensales invitados para saludar de mano, abrazo y accesible a las selfis para la egoteca de los periodistas.
Invirtió el rito del ejercicio del poder político: saludó a los periodistas invitados a sus respectivos lugares de la monumental mensa cuadra, y acabó así con el tradicional “besamanos”, la larga fila que en el pasado se utilizaba para rendirle pleitesía al gobernante en turno.
Armenta ofreció estar más abiertos a los medios de comunicación y a los periodistas para acceder a las entrevistas, incluidas aquella de carrusel en medios electrónicos; justificó su ausencia a la necesidad de poner orden en el gobierno para que camine en la misma dirección a sus proyectos de gobierno.
Por ahora, quizá por el tiempo y el tipo de evento, los periodistas se conformaron con los monólogos porque no hubo interacción verbal, que se limitó al contacto personalizado.
Quedó más que claro, por el recorrido que hizo Claudia Hernández a su trayectoria profesional en los medios de comunicación desde hace más de tres décadas, que es una periodista de campo la que está a cargo de ejecutar la política de comunicación del gobierno.
Cada empresa editorial y periodista es responsable de su ejercicio profesional, pero no se pueden soslayar políticas de aislamiento y marginación de las voces disidentes, porque justo, esa es la libertad de expresión, y sin ella, como lo apuntó García Parra, no hay democracia en la era de la 4T. Pese a ello, hay avances y cambios en las relaciones de poder.




