Cohesión Social
El movimiento obradorista que enarboló el combate a la corrupción, como bandera electoral para acceder al poder, tiene al gobierno de la 4T entre los más corruptos del mundo.
Los casos de corrupción en Segalmex, el huachicol fiscal, la infiltración de la delincuencia en gobiernos, son manifestaciones de esta práctica de corrupción que prometieron erradicar.
El gobierno de la 4T destaca como el más corrupto en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 por acciones como reservar en secreto por cinco años la investigación del accidente del tren interoceánico, de la inversión en la refinería Dos Bocas o del Tren Maya.
Figura en ese índice internacionales de percepción como un gobierno corrupto, también por medidas como desaparecer el INAI, impedir la auditoría social independientes, así como polarizar a la sociedad y limitar la libertad de expresión, entre otras prácticas del presunto gobierno de izquierda.
En la presentación del IPC 2025 donde el gobierno de México aparece en el lugar 27, con “mucha corrupción”, junto a países del club Latinoamericano de los más corruptos con Guatemala (27), Honduras (22), Nicaragua (19) y Venezuela (10).
Gobiernos corruptos igual al de México, figuran Bolivia (28), Perú (30), Ecuador (33) y El Salvador (32), y muy cerca Cuba (40).
El IPC mide los niveles percibidos de corrupción en el sector público en 182 países y territorios, basándose en 13 fuentes de datos independientes y utilizando una escala de 0 (mucha corrupción) a 100 (muy baja corrupción).
Establece Transparencia Internacional que las sociedades también están cada vez más polarizadas.
Para hacer frente a estos desafíos, establece, el mundo necesita dirigentes con principios e instituciones fuertes e independientes que actúen con integridad para proteger el interés público.
La inmensa mayoría de los países no consigue mantener la corrupción bajo control: 122 de 182 obtuvieron una puntuación inferior a 50 en el índice.
Al mismo tiempo, el número de países con una puntuación superior a 80 se redujo de 12 hace una década apenas cinco este año.
En particular, existe una tendencia preocupante de deterioro de la percepción de la corrupción en las democracias.
Las puntuaciones del IPC persistentemente bajas o en declive suelen asociarse con controles y equilibrios democráticos limitados o en erosión, la politización de los sistemas de justicia, la influencia indebida sobre los procesos políticos y el fracaso para proteger el espacio cívico. Este capítulo dibuja la situación en México con la 4T.
Transparencia Internacional destacó: no es de extrañar que los países con democracias plenas tiendan a obtener puntuaciones altas en el IPC, mientras que los regímenes no democráticos son quienes generalmente obtienen los peores resultados.
En casi dos tercios de los países cuyas puntuaciones en el IPC han disminuido significativamente desde 2012, se ha observado un preocupante patrón de restricción de las libertades de expresión, asociación y reunión.
Durante la última década, la interferencia política en el funcionamiento de las organizaciones no gubernamentales (ONG) ha llevado a los gobiernos a adoptar medidas como la introducción de nuevas leyes para limitar el acceso a la financiación, o incluso para disolver a las organizaciones que los fiscalizan y critican.
Estas leyes suelen ir acompañadas de campañas de desprestigio e intimidación. En estos contextos, resulta más difícil para los periodistas independientes, las organizaciones de la sociedad civil y los denunciantes alzar la voz contra la corrupción libremente.
También es más probable que los funcionarios corruptos puedan seguir abusando de su poder. No es una descripción exclusiva de México.
Esto contribuye a la pobreza duradera, el aumento de la desigualdad y el deterioro del nivel de vida de millones de personas.
En 2025, se observó una oleada de protestas lideradas por la generación Z: los jóvenes en países con malas puntuaciones en el IPC salieron a la calle para exigir acciones y rendición de cuentas a sus gobiernos.
A su vez, los dirigentes políticos de varios países han tomado esto como una señal para atacar y restringir aún más las voces independientes, como las ONG y los periodistas.
Transparencia Internacional exhorta a los gobiernos y los dirigentes de todo el mundo a tomar medidas para reforzar los sistemas de justicia, garantizar la supervisión independiente de la toma de decisiones y el gasto público, garantizar la transparencia en la financiación de los partidos políticos y las campañas electorales, y proteger el espacio cívico, la democracia y la libertad de los medios de comunicación.




