Cohesión Social
De nada la sirve a los comerciantes del tianguis del Mercado Morelos y Victoria que el vicealmirante Francisco Sánchez González tenga identificadas las células del crimen organizado y bandas locales que se disputan el cobro de piso, las extorsiones y el narcomenudeo en esa zona.
Es inútil para la seguridad de los pequeños negocios y vecinos de las colonias 10 de Mayo, 5 de Mayo, El Porvenir, Xonaca y la México 68 que el titular de la secretaria de Seguridad Pública presuma de información, si él y los que le antecedieron en el cargo están rebasados por la delincuencia.
De qué le sirve a quienes viven y comercian en la zona que el militar a cargo de la seguridad pública del estado identifique a presuntos integrantes del grupo delictivo de la Familia Michoacana, sin continúan los asaltos y crímenes por negarse a pagar el cobro de piso.
Dede la aparición del grupo delictivo del extinto delincuente El Grillo, con estrechos vínculos con políticos ligados a Morena, adquirieron poder porque recibían protección gubernamental.
Era protegidos por mandos policiales porque los delincuentes de la banda del Grillo servían para robar urnas y reventar las votaciones con disparos en elecciones locales, similar a lo ocurrido con los sicarios de Los Chapitos en Sinaloa con Rubén Rocha Moya, en las elecciones de junio de 2021.
Que explique el secretario de Seguridad Pública que células de la Familia Michoacana se disputa el control del mercado Morelos y otros mercados municipales, no les sirve a las víctimas directamente afectados todos los días.
La seguridad pública municipal y estatal, a cargo de militares de la Secretaría de la Marina, están rebasados por la delincuencia, porque son mandos militares que se han burocratizado y han encontrado en el cargo público beneficios personales, como el encargado de la seguridad en Acatlán de Osorio, en la mixteca poblana.
La zona nororiente de la ciudad capital, de la zona del Mercado Morelos, Amalucan y la Junta Auxiliar de Santa María Xopnacatepec, prácticamente está bajo el dominio de grupos delictivos que azoran con el cobro de piso, robos a negocios, robo de autos, extorsiones…
Las autoridades municipales y estatales pueden como tecnócratas neoliberales presumir estadísticas cuchareadas para presumir que disminuyen los delitos del fuero común y los de alto impacto.
La inseguridad en la zona metropolitana de la ciudad de Puebla es una realidad dolorosa bajo las balas y el terror de la delincuencia; la ciudad capital y los municipios conurbados no son el paraíso de la seguridad, la realidad es más cruda y realista, son vidas humanas y patrimonios perdidos , no son sólo números.
Las policías no dejan de ser reactivas, carecen de programas preventivos transversales que involucre a la ciudadanía y mantenga una presencia permanente con módulos de respuesta inmediata.
De qué sirven las policías si solo llegan a levantar datos de las victimas de la delincuencia, acordonan el sitio donde se cometen delito como el homicidio, sino existe ninguna labor de inteligencia policial para desarticular las células delictivas.
Todos saben en el Mercado Morelos y en las colonias adyacentes quiénes son los delincuentes y a qué grupos pertenecen, dónde operan y cuál es el modus operandi, menos las policías, o lo saben, pero omite actuar por razones que solo conocen los altos mandos policiales.
Lo diputados locales y federales tienen en el abandono a esta población; el secretario de Seguridad Ciudadana, el coronel Félix Pallares Miranda, no pone en un pie en el lugar, lo mismo que el alcalde José Chedraui, dejando a su suerte y a merced de la delincuencia a poblanos y poblanas.




