¿Herido de muerte el INE?
A la memoria de Huberto Juárez Núñez
Los trabajadores sindicalizados y los directivos de la empresa Volkswagen, cada uno, en su papel y responsabilidad, dieron una lección en las relaciones bilaterales para el mercado laboral en Puebla.
No faltaron los villamelones que en su vida han reporteado la fuente obrera y desconocen la industria automotriz; vaticinaron hasta el traslado de la planta armadora a EU.
Los sindicalizados acudieron a las urnas para emitir el voto universal, directo y secreto y por mayoría avalaron el aumento global salarial del 8.24 por ciento, después de una prolongada negociación.
Los trabajadores afiliados al Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (Sitiavw) ratificaron en las urnas el carácter combativo e independiente del gremio.
Contra la flaqueza y duda del comité ejecutivo liderado por Hugo Tlalpan Luna, los trabajadores le tiraron línea a una dirigencia sindical que falló con el despido masivos de más de 600 técnicos, y bajó la guardia aceptando porcentajes insuficientes de aumento salarial y prestaciones.
La existencia legal de la obligación del sindicato de consultar a los trabajadores mediante la votación en urna, obligaron por mayoría a la comisión revisora a negociar una mejor oferta.
En un ejercicio democrático, la mayoría de los trabajadores logró finalmente darle el sí a la contraoferta salarial de la empresa.
Aprobaron mediante el sufragio aceptar el aumento directo al salario de 4.4 por ciento; incremento al fondo de ahorro de 0.25 por ciento y un pago único de 12 mil pesos; sumando en total un incremento global de 8.24 por ciento, por un periodo de 12 meses.
Frenaron los trabajadores la pretensión de los representantes de la firma alemana de obligar al sindicato a una vigencia bianual del tabulador salarial.
El Sitiavw ganó perdiendo, porque mientras los trabajadores obligaron al comité ejecutivo a presionar en la mesa de negociaciones a un mejor ofrecimiento, mientras la dirigencia de sindical de Tlalpan Luna mostró debilidad al no evitar los despidos masivo.
Visto desde la óptica de mercado de trabajo -que no de la estrategia gerencial de Recursos Humanos- los representante de la empresa alemana (tanto mexicanos como germanos) se portaron a la altura de las circunstancias para estirar la liga hasta lo permisible.
Destacó la empresa que con los términos del acuerdo avalado por los trabajadores significa un beneficio por la retroactividad en la aplicación del acuerdo al 18 de agosto de 2026, lo que “envía una señal de estabilidad, paz laboral y empatía con nuestra casa matriz, en uno de los momentos más desafiantes de su historia reciente”.
En el comunicado de la empresa automotriz, el último párrafo de cierre no tiene desperdicio: “como empresa asumimos esta posición con responsabilidad, con visión de futuro y con la confianza de que la excelencia operativa, los buenos resultados, la paz y estabilidad laboral seguirán siendo la base de un crecimiento sostenible”.
La lección más importante de la negociación salarial y contractual entre sindicato y empresa automotriz es la trascendencia para la economía regional una marca como Volkswagen.
La planta armadora de autos y la cadena productiva en el sector de autopartes fortalece el mercado formal de empleo, por mucho que se presuma la economía informal como “principal motor” del crecimiento económico del estado que pueda prescindir de ese sector.
En contraste, el gabinete económico del sector público no tuvo el mejor desempeño (por decirlo amable) frente a una revisión salarial y contractual en la empresa VW donde fue muy notoria la falta de cabildeo, y la de oficio de la STPS.




